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- Argentina
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- Turismo
Scioli rompe con el INDEC y apaga los números del turismo en plena crisis del sector
En un movimiento tan sorpresivo como inquietante, el secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación, Daniel Scioli, decidió poner fin al financiamiento de dos de las principales herramientas estadísticas del turismo argentino: la Encuesta de Turismo Internacional (ETI) y la Encuesta de Ocupación Hotelera (EOH), ambas elaboradas por el INDEC. La medida comenzará a regir desde el 1° de enero de 2026 y ya genera fuerte ruido político dentro del propio gobierno de Javier Milei.
No se trata de un recorte menor. Ambos operativos demandaban alrededor de 500 millones de pesos anuales, fondos que hasta ahora aportaba la Secretaría que conduce Scioli, hoy bajo la órbita política de Karina Milei y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Con esta decisión, se rompe un convenio histórico de más de una década entre el área de Turismo y el organismo estadístico que dirige Marco Lavagna.
Cuando los datos incomodan
Desde el entorno de Scioli justifican el portazo con un argumento repetido: “los datos no reflejan la realidad”. En particular, cuestionan los niveles de gasto promedio que el INDEC atribuye a los turistas extranjeros, cifras que —según fuentes oficiales— rondan entre USD 68 y USD 75 por día, incluyendo alojamiento, gastronomía y consumo general. Para la Secretaría, esos números resultan “ridículos” y distorsionan la verdadera dinámica del sector.
Sin embargo, la decisión llega después de que los informes oficiales comenzaran a mostrar una tendencia incómoda para el relato oficial: caída del turismo receptivo y fuerte aumento de los viajes de argentinos al exterior. En octubre, el ingreso de turistas internacionales cayó 5,9% interanual, mientras que la salida de argentinos creció 10,8%. El saldo fue contundente: USD 365 millones de déficit turístico en un solo mes.
Más que una discusión técnica, la decisión parece responder a una lógica política clara: si los números no acompañan, se cuestiona la medición.
Un INDEC reducido y provincias en alerta
El propio INDEC notificó a las provincias que la eliminación de estos indicadores obedece exclusivamente a la falta de financiamiento por parte de la Secretaría de Turismo. Ante este escenario, el organismo implementará un esquema reducido, con muestras más pequeñas y relevamientos remotos, apenas suficientes para sostener el cálculo del Producto Bruto Interno (PBI).
En el sector turístico —empresarios, provincias, cámaras y analistas— la preocupación es transversal. Sin datos confiables, se debilitan la planificación, la inversión y la capacidad de medir competitividad en un momento crítico para el destino Argentina.
Silencios que también dicen
La tensión entre discurso y realidad también se trasladó al plano internacional. Durante la Asamblea General de ONU Turismo en Riad, Arabia Saudita, Scioli evitó dar entrevistas sobre la situación del turismo argentino y rechazó dialogar con ABC MUNDIAL, el único medio de comunicación argentino presente en el lugar cubriendo el evento. Un gesto que no pasó inadvertido en el ambiente diplomático y que refuerza las críticas sobre la falta de voluntad para confrontar públicamente los datos que reflejan la crisis del sector.
Un dirigente en permanente mutación
El episodio reabre un debate más profundo sobre el propio recorrido político de Scioli. Exvicepresidente de Néstor Kirchner, exgobernador bonaerense, candidato presidencial del kirchnerismo en 2015, luego embajador en Brasil, ministro durante el gobierno de Alberto Fernández y hoy funcionario clave del gobierno libertario de Javier Milei, Scioli ha construido una carrera marcada por giros constantes de alineamiento político.
Ahora, desde un gobierno que proclama la centralidad de los datos y la transparencia, Scioli parece optar por desconfiar del INDEC cuando las estadísticas exponen una realidad adversa. En lugar de debatir metodologías o corregir indicadores, elige apagar el termómetro.
En tiempos donde el turismo necesita diagnósticos precisos más que consignas, la pregunta queda abierta: ¿se gobierna mejor con menos datos o con menos preguntas?