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Presentaron el libro “Salam-Shalom: la paz es el camino”, un mensaje de confraternidad judeo-musulmana
En una de las presentaciones más concurridas de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, se lanzó oficialmente el libro “Salam-Shalom: la paz es el camino”, escrito por el imán Marwan Gill, líder de la Comunidad Musulmana Ahmadía en Argentina, y Miguel Steuermann, director de Radio JAI. El prólogo, nada menos que del exsecretario general de la OEA, Luis Almagro, enmarca este texto como un testimonio vibrante del poder del diálogo interreligioso en tiempos globales de polarización.
El libro surge de la iniciativa conjunta de Gill y Steuermann por encabezar una confraternidad judeo-musulmana en Argentina, que incluso llegó a encuentros bendecidos por el recientemente fallecido Papa Francisco. El panel de presentación estuvo acompañado por la directora general de Cultos de la Ciudad de Buenos Aires, Pilar Bosca, y el periodista Gonzalo Bañez, quien moderó el evento.
Ante una sala colmada, Marwan Gill compartió su reflexión: “El disenso es algo fundamental, es nuestro derecho, es parte de la democracia, de nuestro ADN. Ni los judíos ni los musulmanes estamos en un consenso total, incluso con las posturas del Papa Francisco. El diálogo no se trata de pensar igual, sino de compartir en vez de competir, dialogar en vez de discutir, escuchar en vez de prejuzgar”.
Gill recordó momentos difíciles: “La amistad no es solamente un camino de flores, vienen también momentos duros. En muchos de nuestros encuentros surgieron discusiones, emociones hirientes, por supuesto, sobre las guerras. Pero entendimos que si miramos sólo las diferencias, nunca avanzamos. Tenemos la responsabilidad de alzar la voz contra el antisemitismo, la judeofobia, la cristianofobia, porque en el fondo el cáncer es el odio”.
El imán destacó además la influencia del Papa Francisco: “Aprendí algo fundamental de él: cuando nos recibió, dedicó los primeros 15 minutos sólo a conocernos, no a discutir teología. Recién cuando construimos confianza, pudimos tocar las diferencias. Eso es el diálogo: poner los valores y las similitudes sobre la mesa, y a partir de ahí mirar hacia adelante”.
Por su parte, Miguel Steuermann, con su tono directo y reflexivo, sostuvo: “Uno puede expresar su fe con total libertad. Les voy a contar un secreto: los musulmanes en Israel tienen más libertad para expresar su religión que muchos judíos que no son ortodoxos. Aprendí que en el islam hay al menos 70 líneas distintas, como en el judaísmo: una discusión enorme”.
Y agregó con ironía: “Estamos a miles de kilómetros de distancia, apenas entendemos los conflictos ajenos, ni siquiera podemos resolver nuestras pequeñas tensiones internas aquí. Vi manifestaciones con banderas palestinas y pienso: pobres muchachos, si fueran a Gaza serían víctimas del propio Hamás, como lo son muchos palestinos allá. No diferenciar puede ser muy peligroso”.
Steuermann también celebró el espíritu argentino: “La convivencia acá es natural: nos sentamos a tomar café, vamos a las mismas escuelas, a los mismos clubes. Eso es un producto de exportación que Argentina tiene y que debemos mostrar mucho más. Hay que armar una corriente que muestre este islam que tiene el coraje de decir que el terrorismo es una perversión del islam, como yo diré que el extremismo judío es una perversión del judaísmo”.
El mensaje por video de Luis Almagro fue claro: “Su mensaje de universalidad, libertad religiosa y de creencias es un derecho humano fundamental. Debemos redoblar los esfuerzos para potenciar el diálogo interreligioso y consolidar la paz, eliminando la ignorancia derivada de políticas públicas discriminatorias y prácticas culturales excluyentes”.
La directora Pilar Bosca cerró con emoción: “Creo que la mejor presentación del libro es esto que ocurre aquí, ahora: un ambiente armonioso, de respeto, sin personal de seguridad controlando lo que decimos. Eso es lo que debemos mostrar al mundo”.
El periodista Gonzalo Bañez, quien moderó el encuentro, resumió: “Vivimos en un contexto global marcado por los extremos, donde parece que la posibilidad de diálogo y convivencia es cada vez más lejana. Por eso estos espacios son fundamentales: para afrontar las incomodidades, reflexionar y encontrar caminos para caminar juntos, sin importar de dónde venimos”.
“Salam-Shalom: la paz es el camino” ya empieza a resonar no sólo como un libro, sino como un símbolo de los esfuerzos por construir puentes donde abundan los muros. En medio de un mundo polarizado, esta obra argentina es, sin duda, una poderosa voz de esperanza.