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Messi cerró su sexto Mundial entre lágrimas, pero deja un legado que va mucho más allá del resultado
Lionel Messi no pudo torcer el destino en la que sería, con altísima probabilidad, su última final mundialista. Argentina cayó 1-0 ante España en el alargue, pero el capitán volvió a dejar una marca imborrable: no en el resultado, sino en el modo en que reconstruyó el vínculo entre una generación entera y la camiseta albiceleste.
El "10" cerró su sexto Mundial con ocho goles, producto de un triplete ante Argelia, un doblete frente a Austria y tantos individuales contra Jordania, Cabo Verde y Egipto, además de dos asistencias clave en la semifinal ante Inglaterra. En números acumulados a lo largo de su carrera mundialista, se despide con 21 goles y 12 asistencias en seis Copas del Mundo.
La emoción lo desbordó recién en la ceremonia de premiación. Aguantó las lágrimas durante toda la entrega de medallas, pero al alejarse del escenario, con el aliento incondicional de la hinchada argentina de fondo, no pudo contenerse más y se quebró frente a las cámaras de todo el mundo. Fue la segunda final mundialista que pierde en su carrera, después de la de 2014 ante Alemania en Brasil.
Más allá del resultado, lo que deja Messi trasciende lo estrictamente futbolístico. Fue él quien, con su liderazgo silencioso y su ejemplo dentro de la cancha, le devolvió a millones de argentinos las ganas de pararse frente a la televisión y abrazarse con desconocidos por un gol de la Selección. Esa reconexión emocional, construida desde la Copa América 2021, es tal vez su legado más profundo: haber transformado a una generación que se había alejado del sentimiento albiceleste en la que hoy lo despide como a una leyenda absoluta.
Horas antes de la final, Messi había compartido un mensaje cargado de gratitud en sus redes sociales, en el que remarcó que el verdadero valor de estos años fue el viaje compartido como una familia. Esas palabras, leídas ahora bajo la luz de la derrota, adquieren un peso distinto: el de una despedida que, aunque no fue anunciada formalmente, todo el mundo del fútbol interpretó como definitiva.