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La Fed sube las tasas y vuelve a poner al dólar en el centro de la economía mundial
La Reserva Federal elevó su tasa de referencia por primera vez desde 2023 y dejó abierta la puerta a nuevas subas. El movimiento fortalece el atractivo de los activos en dólares y puede aumentar la presión sobre las monedas de los mercados emergentes, mientras crece el costo del financiamiento internacional.
WASHINGTON.– La Reserva Federal de Estados Unidos dio este miércoles un giro significativo a la política monetaria internacional al aumentar su tasa de interés de referencia en 25 puntos básicos, hasta un rango de 3,75% a 4%, en la primera suba desde julio de 2023.
La decisión fue adoptada por unanimidad y refleja la preocupación del banco central estadounidense por una inflación que continúa por encima de su objetivo del 2%. La Fed señaló que la actividad económica mantiene un ritmo sólido, que el gasto interno continúa siendo resistente y que la inversión y la productividad permanecen firmes. Al mismo tiempo, consideró que la inflación sigue elevada y que es necesario avanzar hacia el objetivo de estabilidad de precios.
Pero el dato que puede tener mayor impacto sobre los mercados internacionales no es solamente la suba de este miércoles, sino la posibilidad de que las tasas vuelvan a aumentar antes de terminar el año. Las nuevas proyecciones de los funcionarios de la Fed contemplan una tasa de referencia de alrededor de 4,1% hacia fin de 2026, mientras 16 de los 18 participantes que presentaron sus proyecciones consideran al menos una suba adicional.
El dólar vuelve a ganar atractivo
La reacción inmediata de los mercados fue significativa. Reuters informó que el dólar avanzó frente a una canasta de monedas después de la decisión, mientras los rendimientos de los bonos estadounidenses aumentaron ante la expectativa de que el ciclo de endurecimiento monetario pueda continuar.
La lógica financiera es conocida: cuando Estados Unidos ofrece tasas de interés más elevadas, los activos denominados en dólares pueden resultar relativamente más atractivos para los inversores internacionales. Eso puede favorecer la demanda de dólares y generar presión sobre otras monedas, particularmente aquellas de economías con mayor vulnerabilidad financiera o necesidad de financiamiento externo.
No significa que todas las monedas necesariamente vayan a depreciarse frente al dólar ni que el movimiento tenga la misma intensidad en todos los países. La evolución dependerá también de las decisiones de otros bancos centrales, de la inflación, del crecimiento económico, de los flujos de capital y de los riesgos geopolíticos.
Presión sobre los mercados emergentes
El efecto potencial es especialmente relevante para los mercados emergentes. Una combinación de dólar más firme y tasas estadounidenses más altas puede encarecer el financiamiento externo y modificar los incentivos para mantener capital invertido en países en desarrollo.
En Argentina, Clarín señaló que una tasa estadounidense más elevada puede fortalecer al dólar a nivel global y generar presiones adicionales sobre las economías emergentes, además de incrementar el costo que enfrentan los gobiernos cuando buscan financiamiento.
LA NACION, por su parte, destacó que la reacción posterior al anuncio incluyó un avance del índice dólar hasta los 100,2 puntos y recogió análisis según los cuales pueden aparecer presiones sobre las monedas emergentes, entre ellas el peso argentino. También señaló que el nuevo escenario puede dificultar el regreso de la Argentina al mercado internacional de deuda al encarecer el financiamiento en dólares.
Un nuevo escenario para Argentina
Para Argentina, el movimiento de la Fed adquiere una importancia particular porque el país necesita recuperar progresivamente el acceso al financiamiento internacional. Si el costo del dinero en Estados Unidos permanece elevado, los inversores pueden exigir mayores rendimientos para asumir riesgos adicionales en mercados emergentes.
El impacto sobre el peso argentino, sin embargo, no depende exclusivamente de la Fed. También intervienen factores locales, como la política cambiaria, las reservas, la inflación, el resultado fiscal, el riesgo país, los flujos de exportaciones y las expectativas del mercado.
Por eso, la suba de tasas estadounidenses no implica automáticamente una nueva devaluación del peso, pero sí modifica las condiciones financieras internacionales y puede aumentar la sensibilidad de las monedas emergentes frente a movimientos del dólar.
Wall Street también recibe la señal
La decisión tuvo además un impacto inmediato sobre las acciones estadounidenses. AP informó que el S&P 500 cayó alrededor de 0,4%, el Dow Jones perdió 631 puntos, un 1,2%, y el Nasdaq terminó prácticamente estable. Los inversores reaccionaron a la posibilidad de que las tasas permanezcan elevadas durante más tiempo.
Reuters también describió una reacción negativa de los mercados globales, con subas en los rendimientos de los bonos estadounidenses después de la decisión.
El mensaje de la Fed es, por lo tanto, más amplio que un aumento de 25 puntos básicos: la era del dinero más barato no parece estar regresando rápidamente.
Una decisión con consecuencias globales
La decisión de la Reserva Federal llega además en un momento internacional complejo, marcado por elevados precios de la energía y tensiones geopolíticas que pueden dificultar todavía más el proceso de desinflación.
Para Estados Unidos, una tasa más alta busca contener las presiones sobre los precios. Para el resto del mundo, en cambio, el movimiento puede significar un dólar más demandado, mayores costos de financiamiento y una mayor competencia por los capitales internacionales.
El resultado será especialmente relevante para países con monedas más vulnerables y para economías que dependen del financiamiento externo.
La pregunta que queda abierta para los mercados mundiales es si la Fed continuará elevando las tasas durante los próximos meses o si la inflación finalmente comenzará a moderarse lo suficiente como para frenar el ciclo de endurecimiento.
Por ahora, el mensaje de Washington es claro: la lucha contra la inflación continúa y el dólar vuelve a ocupar un lugar central en el tablero financiero mundial.