- Region:
- Colombia
- Category:
- Turismo
ANATO y gremios del turismo alertan: el alza del salario mínimo a $2 millones obligará a reajustar tarifas y proyecciones para 2026
Bogotá D.C. – El incremento histórico del salario mínimo decretado por el Gobierno Nacional para 2026 comenzó a generar fuertes reacciones en el sector turístico colombiano. La decisión, que fija el ingreso mensual en $2.000.000 incluyendo el auxilio de transporte, tras un aumento del 23,19%, encendió las alarmas entre los principales gremios de la industria, que advierten impactos críticos sobre la planeación financiera, la competitividad del turismo receptivo y la sostenibilidad del empleo formal.
La Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (ANATO) fue una de las primeras entidades en manifestar públicamente su preocupación. El gremio señaló que el ajuste salarial, adoptado por decreto, rompe los esquemas financieros con los que el sector venía operando y obliga a recalcular tarifas, contratos y proyecciones ya cerradas para el próximo año, especialmente con operadores y mayoristas internacionales.
“El turismo es un sector intensivo en empleo formal y con amplios encadenamientos productivos. Muchas de las tarifas, reservas y acuerdos comerciales para 2026 se pactaron bajo supuestos macroeconómicos distintos, por lo que este incremento desestabiliza costos ya comprometidos”, advirtió Paula Cortés Calle, presidenta ejecutiva de ANATO. Según la dirigente gremial, la medida pone en riesgo la competitividad de Colombia frente a otros destinos de la región que no enfrentan presiones salariales de esta magnitud.
Mipymes, las más expuestas
Desde ANATO se subrayó que el impacto será especialmente severo para las micro, pequeñas y medianas empresas, que representan la mayor parte del tejido empresarial turístico. Agencias de viajes, operadores locales, hoteles independientes, restaurantes y empresas de transporte turístico deberán absorber un aumento significativo en sus costos laborales en un contexto de márgenes ajustados y alta competencia regional.
“El riesgo es que muchas empresas se vean obligadas a reducir personal, informalizar empleos o trasladar los mayores costos a los precios finales, afectando tanto al empleo como a la demanda”, alertó el gremio.
Hotelería y gastronomía bajo presión
La preocupación se extiende a la hotelería y la gastronomía, sectores donde una proporción elevada de la nómina devenga el salario mínimo. Gremios del sector estiman que cerca del 70% del personal operativo se verá directamente impactado por el aumento, al que se suman otros factores que encarecen la operación, como la reducción gradual de la jornada laboral y los mayores costos asociados a recargos nocturnos, dominicales y festivos.
“Estamos frente a una tormenta perfecta de costos”, reconocieron fuentes del sector hotelero. “Para establecimientos que operan 24/7, este ajuste implica renegociar tarifas de alojamiento, eventos y paquetes turísticos que ya estaban vendidos para la temporada 2026”.
Más costos, tarifas más altas
Aunque el Gobierno sostiene que el aumento del salario mínimo fortalecerá el poder adquisitivo y dinamizará la demanda interna, los gremios turísticos advierten que el efecto podría ser el contrario. El encarecimiento de los costos operativos terminará trasladándose, al menos parcialmente, a los precios de los servicios turísticos, lo que afectará tanto al turismo interno como al turismo receptivo.
Para el viajero colombiano, esto podría traducirse en paquetes vacacionales más caros, mientras que para el visitante extranjero Colombia perdería competitividad frente a otros destinos latinoamericanos con estructuras de costos más estables.
Preocupación macroeconómica
Las advertencias no se limitan al turismo. La Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) calificó el incremento como “irresponsable, desproporcionado y abiertamente populista”, al considerar que la Mesa de Concertación Salarial no funcionó como un verdadero espacio de diálogo técnico.
Desde el sector financiero, Credicorp Capital ajustó sus proyecciones macroeconómicas para 2026 tras el anuncio. Según explicó Daniel Velandia, managing director de Research de la entidad, la inflación esperada pasó de 4,6% a un rango de entre 5,7% y 6%, mientras que la tasa de política monetaria del Banco de la República podría ubicarse entre 10,5% y 11%, con un impacto negativo sobre el crecimiento económico y el empleo.
Llamado al diálogo y a una visión de largo plazo
Frente a este escenario, ANATO reiteró su llamado a que las decisiones salariales se construyan con diálogo social, criterios técnicos y una visión de largo plazo, que permita proteger el tejido empresarial y la sostenibilidad del empleo formal.
“El turismo ha sido un motor clave de recuperación económica y generación de empleo en Colombia. Para que siga siéndolo, se requieren políticas que equilibren el bienestar de los trabajadores con la viabilidad de las empresas y la competitividad del país”, concluyó el gremio.