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La industria de viajes de EE. UU. insta al Congreso a poner fin al cierre del gobierno antes del gran movimiento de viajes por el Día de Acción de Gracias
WASHINGTON, D.C. – A medida que se acerca el feriado de Thanksgiving (Día de Acción de Gracias), la industria de viajes de Estados Unidos lanza una advertencia sobre el actual cierre del gobierno, alertando sobre graves interrupciones que podrían paralizar uno de los períodos de viajes más activos del año.
Casi 500 organizaciones y empresas del sector turístico, encabezadas por la U.S. Travel Association (USTA), hicieron un llamado conjunto al Congreso para aprobar de inmediato una resolución que permita reabrir el gobierno. La coalición advierte que la paralización podría generar retrasos, cancelaciones de vuelos y pérdidas económicas en todo el país.
Según el comunicado, miles de empleados federales —incluidos controladores aéreos y agentes de la TSA— están trabajando sin recibir salario, lo que está provocando una creciente presión en las operaciones aeroportuarias. Ya se reportan filas más largas en seguridad, salidas demoradas y mayor frustración entre los viajeros.
“La prioridad número uno de los viajes aéreos es la seguridad, y aunque la seguridad se mantendrá, los viajeros pagarán un precio innecesariamente alto en términos de retrasos, cancelaciones y pérdida de confianza en la experiencia de viaje”, señaló Geoff Freeman, presidente y CEO de la U.S. Travel Association.
El momento no podría ser peor. Se espera que más de 20 millones de pasajeros viajen durante la semana de Thanksgiving, generando miles de millones de dólares en gasto turístico que benefician a las economías locales, pequeños negocios y empleos en todo el país. U.S. Travel estima que el 60% de los estadounidenses está reconsiderando o modificando sus planes de viaje debido a la incertidumbre que genera el cierre, lo que amenaza la recuperación postpandemia del sector.
Freeman subrayó el impacto económico más amplio de este estancamiento político:
“Thanksgiving debería ser un momento para pasar en familia, no para preocuparse por vuelos cancelados o planes frustrados. El daño causado por este cierre crece cada hora. El Congreso debe actuar. La manera más rápida de restaurar la confianza y reactivar los viajes es reabrir el gobierno.”
Los líderes de la industria advierten que un cierre prolongado podría costarle a la economía estadounidense miles de millones de dólares, debilitando la confianza del consumidor justo cuando la temporada alta de viajes está por comenzar.
El mensaje del sector turístico es claro: Estados Unidos no puede darse el lujo de detener los viajes. Reabrir el gobierno no es solo una decisión política, es una necesidad económica.