Región:
Europa
Categoría:
Sociedad
Article type:
Opinión

Los musulmanes y las caricaturas de Charlie Hebdo

  • Los musulmanes y las caricaturas de Charlie Hebdo
    Columna de opinión de Qamar Fazal, portavoz de la comunidad Ahmadía de la mezquita Basharat en Pedro Abad Los musulmanes y las caricaturas de Charlie Hebdo
Región:
Europa
Categoría:
Sociedad
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Opinión
Autor/es:
Por Qamar Fazal Comunidad Musulmana Ahmadía en España
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Ciertamente, el islam no contempla ningún castigo por un acto blasfemo. No hay un solo versículo del Corán ni un solo suceso en la vida del Santo Profeta Muhammad (la paz sea con él) en el que él hubiera mostrado alguna reacción violenta o castigado a alguien por su blasfemia. Al contrario, el islam condena todas las formas de violencia y terrorismo en nombre de la religión.

¿Cómo deberían reaccionar los musulmanes ante las caricaturas de Charlie Hebdo?
Casi cinco años después del ataque terrorista a Charlie Hebdo, ha comenzado el proceso en París para juzgar a quienes estuvieron involucrados en el ataque. La revista francesa Charlie Hebdo ha decidido reimprimir para esta ocasión las caricaturas contra el Profeta Muhammad (la paz sea con él) como homenaje para recordar a las víctimas del atentado terrorista.

Esta decisión, una vez más, ha dividido a nuestras sociedades: algunos la apoyan porque la consideran libertad de opinión, y otros la consideran una provocación y un acto blasfemo.

¿Qué dice el islam sobre la blasfemia y la libertad de expresión?
Ciertamente, el islam no contempla ningún castigo por un acto blasfemo. No hay un solo versículo del Corán ni un solo suceso en la vida del Santo Profeta Muhammad (la paz sea con él) en el que él hubiera mostrado alguna reacción violenta o castigado a alguien por su blasfemia. Al contrario, el islam condena todas las formas de violencia y terrorismo en nombre de la religión. No hay permiso ni justificación para que un musulmán responda violentamente a actos blasfemos. El propio Profeta Muhammad (la paz sea con él) es el mejor ejemplo, pues mostró el más elevado nivel de paciencia en respuesta a provocaciones e insultos similares.

Sin embargo, a la vez que el islam enseña mostrar paciencia e ignorar tales provocaciones, por otro lado, también enseña a respetar los sentimientos de los demás. Por ejemplo, la idolatría se considera el mayor pecado en el islam, pero el islam no permite que los musulmanes insulten o injurien los sentimientos religiosos de los demás.

“No insultéis a quienes ellos invocan en lugar de Al-lah, no sea que ellos, por despecho, insulten a Al-lah en su ignorancia”. (Corán 6:109)
El islam garantiza la libertad de opinión y expresión, pero toda libertad y derecho exige ciertas responsabilidades. El islam enseña que deben existir ciertos límites y normas asociados a cada expresión de libertad. En nombre de la libertad de uno, no se puede insultar o atacar a los demás ignorando sus derechos. Es un principio universal que la libertad de cada uno tiene ciertos límites y termina donde comienzan los derechos de los demás. 

El islam apoya completamente el derecho a expresar nuestra opinión para cuestionar, intelectual y racionalmente, todas las doctrinas y asuntos religiosos. Lo que el islam no aprueba es atacar o insultar a otros amparándonos en el escudo de la libertad de opinión.

¿Cómo habría reaccionado el Profeta del Islam?
El amor y orgullo que todo musulmán siente por su Profeta es inconmensurable. Esta es una de las razones por las que el prestigioso autor Michael Hart (que no es musulmán), en su libro titulado: “Las 100 personas más influyentes del mundo” otorgó al Profeta Muhammad (la paz sea con él) la primera posición.

Un musulmán definitivamente siente una gran tristeza al ver estas caricaturas. Sin embargo, el amor por el Profeta del Islam requiere que el musulmán siga su noble ejemplo y enseñanzas. Ante cualquier hecho como este, todo musulmán debe pensar cómo habría reaccionado el Santo Profeta ante estas provocaciones contra su propia persona.

¿Habría matado o atacado a esas personas? Ciertamente que no. El Santo Profeta (la paz sea con él) dijo: “Un verdadero musulmán es aquel de cuya lengua y manos los demás están a salvo”. (Sunan an-Nasa’i 4995)

¿Habría organizado manifestaciones violentas, destrozando o dañando edificios, propiedades, etc.? Ciertamente que no. El Santo Profeta (la paz sea con él) prohibió, incluso en tiempos de guerra, atacar, destrozar o destruir las propiedades, campos y pertenencias de los enemigos. (Muwatta, Hadiz 958)

En una ocasión, durante su viaje a la ciudad de Taif, encontró que el pueblo no solo rechazó su mensaje, sino que lo atacó con tanta violencia que quedó gravemente herido. Al salir de la ciudad en este estado, se le apareció un ángel y le preguntó si deseaba que la ciudad fuera destruida por la violencia ejercida contra el Profeta. El Profeta respondió que no deseaba su destrucción, sino que esperaba que, mediante la misericordia de Dios, si no ellos, tal vez sus hijos pudieran encontrar la guía hacia el islam. (Sahih al-Bujari 3231).

Por lo tanto, si hoy el Profeta del Islam hubiera estado entre nosotros, no habría causado a nadie ningún daño, verbal o físico, como reacción a tales hechos. Más bien, habría mostrado paciencia y buscado refugio en Dios. Le habría pedido a Dios que los guiara y los perdonara por su ignorancia. Habría seguido predicando con amor y pasión a esas personas. Habría respondido al odio y los insultos con amor y oraciones. Habría respondido a la ignorancia con sabiduría y misericordia porque su persona constituía una misericordia para toda la humanidad (Corán 21:108).

¿Cómo reaccionan los musulmanes áhmadis?
Su Santidad, Mirza Masrur Ahmad, el Quinto Jalifa de la Comunidad Musulmana Ahmadía, explicando cómo deben reaccionar los musulmanes ante tales provocaciones, dijo:
“Si respondemos con ignorancia a las acciones de los ignorantes, el único resultado será que estos persistirán en sus acciones. Es por esto por lo que Dios Altísimo ordena que “en lugar de responderles, ignoradles, y alejaos de la gente que comete tales actos”. Seremos partidarios del mismo pecado tanto si nos relacionamos o coincidimos con tales personas, como si provocamos con nuestras respuestas a quienes actúan mal, de manera que acaben burlándose o injuriando a Dios Altísimo, o expresen términos degradantes contra el Santo Profeta (la paz sea con él)”.

“Él ya os ha revelado en el Libro que, cuando oigáis que son negados y escarnecidos los Signos de Al-lah, no os sentéis con ellos mientras no inicien otra conversación; ya que, de no hacerlo, seríais como ellos. En verdad, Al-lah reunirá juntos, en el Infierno, a hipócritas e incrédulos” (Corán 4:141)”.

“Por lo tanto, el verdadero musulmán debe abstenerse y dejar el asunto en manos de Dios Altísimo, quien ha manifestado que cuando la persona regrese a él, deberá rendir cuentas y sufrir las consecuencias de sus acciones. En última instancia, todos vamos a regresar a Dios Altísimo y entonces será cuando nos revelen nuestras acciones.”

Columna de opinión de Qamar Fazal,  portavoz de la comunidad Ahmadía de la mezquita Basharat en Pedro Abad