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Enrollados en el tiempo: cuando los ochenta vuelven a latir
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La nostalgia se vuelve presente en la Sala Calassanç, donde el musical Enrollados en el tiempo transforma la memoria colectiva en una fiesta de emociones. Una cápsula ochentera con música en vivo, 30 canciones, 15 coreografías y un viaje de ida y vuelta entre pasado y presente.
La nostalgia tiene sonido, y en la Sala Calassanç suena a cuerdas eléctricas, a acordes de teclado y a esas voces que, durante 1 h 40 m, nos devuelven al corazón de los ochenta. Enrollados en el tiempo no es solo un musical: es una cápsula emocional que se abre en el momento exacto en que se apagan las luces y el público contiene la respiración.
A sala llena, la función se vive con entusiasmo y complicidad. El espacio íntimo del teatro, con su olor a madera y telón, se convierte en un aula de 1989. Allí, seis alumnos cumplen castigo… aunque en realidad están a punto de vivir un reencuentro con lo que fueron. Una visitante llegada desde el presente los sacude, los enfrenta y los invita a mirar atrás con la ternura de quien se reconoce en el reflejo del pasado.
Entre luces y emociones, la cámara de Lau Lademmel guarda lo invisible: esas pequeñas verdades que solo existen un segundo y que ella convierte en memoria.
Entre acordes en vivo y luces que tiñen el aire de neón, desfilan himnos que marcaron una generación: treinta canciones que no solo se escuchan, sino que se sienten vibrar en el pecho. Las coreografías —quince piezas llenas de energía y precisión— son un homenaje a los videoclips de antaño, a las cintas de casete y al sueño adolescente de ser parte de una banda.
La dirección de Àngels Bassas dignifica la profesión. Logra ese equilibrio sutil entre el juego y la emoción, fruto de un proceso minucioso que hace que nada resulte impostado. Por el contrario, todo respira con el pulso vivo de un recuerdo común.
El elenco —Ailana Soria, Gerard Mora, Oscar Manau, Tony Martínez, Adriana Carpi, Joey Amaya, Susana Azuar y Vanessa Muñoz— se entrega sin reservas, formando un conjunto que late al unísono. Se percibe la armonía, la entrega y esa chispa única que solo surge cuando los intérpretes creen profundamente en lo que narran.
La escenografía de Seguí Studio, con la mirada sensible de Carla Carreras, transforma lo cotidiano en símbolo: pupitres, una pizarra, un avión de papel en el aire… objetos que guardan más memoria de la que parecen. La dirección musical de Irene Chao sostiene la función con la elegancia de quien entiende que la música no solo acompaña, sino que narra.
La presencia de los músicos Carlos Ródenas, Fredy Fresquet y David Carcelén, junto a un elenco que canta en directo, aporta una autenticidad vibrante y un pulso que se siente en cada número. En tiempos de artificio, se agradece la verdad sonora que emana del escenario.
Detrás de esta maquinaria sensible y cuidada, se percibe la gran producción de Yolanda Puga Producciones, que da forma a un proyecto tan sólido como emotivo.
Enrollados en el tiempo es un ejemplo claro de cómo, con esfuerzo y trabajo, una mirada local puede alcanzar proyección nacional. Es una obra que merece salir de Barcelona y emprender gira por todo el país.
Y sí —como adelantó su autor, Carlos Salas, en Quiero Control F (el programa para emprendedores que se emite los miércoles de 20:00 a 21:00 por La Marina FM, 102.5)—: “Hay varias sorpresas en el camino”. Lo confirma este cronista: hay un elemento clave que une el presente con el pasado —y quizás también con el porvenir—, ligado a una palabra de cuatro letras (C***) que no revelaremos, pero que evidencia una decisión escénica tan brillante como sensible.
Al salir de la Sala Calassanç, Jordi Alamo —jefe de sala— sonríe, satisfecho. El bullicio del público llena el aire; se percibe en los rostros ese brillo distinto que deja la emoción genuina. Tal vez porque Enrollados en el tiempo no solo celebra los ochenta: celebra la vida, el paso del tiempo y la posibilidad —siempre viva— de volver a empezar. Una energía que, sin duda, invita a emprender vuelo y llevar esta historia más allá de Barcelona.
Sala Calassanç, Carrer de Sant Quintí, 19, Sant Martí, 08026 Barcelona
Ficha técnica:
Dirección: Àngels Bassas
Producción: Yolanda Puga Producciones
Idea y texto: Carlos Salas
Equipo artístico:
Ailana Soria · Gerard Mora · Oscar Manau · Tony Martínez · Adriana Carpi · Joey Amaya · Susana Azuar · Vanessa Muñoz
Swing: Paula Lúa · Andrés Bernand
Diseño de escenografía: Seguí Studio
Escenógrafa: Carla Carreras
Construcción: Rubén Lázaro
Asistente: Carla Comín
Coreografías: Vanessa Guillén López · Tatiana Janoher
Supervisión coreografías: Susana Azuar, Oscar Manau
Dirección musical: Irene Chao
Músicos: Carlos Ródenas · Fredy Fresquet · David Carcelén