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Justin Trudeau en el WTTC: “El turismo es el mejor antídoto contra un mundo que se vuelve más cerrado”
En una conversación con Gloria Guevara durante la cumbre del WTTC en Malta, el ex primer ministro canadiense defendió el turismo como motor económico, herramienta diplomática y puente entre culturas. También habló sobre la caída de los viajes de canadienses a Estados Unidos, la confianza internacional y las lecciones de liderazgo.
LA VALETA, Malta.— El turismo no debe ser considerado únicamente una actividad económica ni quedar relegado frente a sectores tradicionalmente prioritarios para los gobiernos. También es una herramienta para generar empleo, acercar culturas, fortalecer vínculos diplomáticos y construir sociedades más abiertas. Ese fue uno de los principales mensajes que dejó Justin Trudeau, ex primer ministro de Canadá, durante una conversación con Gloria Guevara, presidenta y CEO del World Travel & Tourism Council (WTTC), en el marco de la Cumbre Global que reúne en Malta a referentes internacionales de la industria.
Bajo el lema “FUTU[RE]SET”, el encuentro puso sobre la mesa los desafíos que enfrenta el sector en un escenario marcado por transformaciones tecnológicas, incertidumbre geopolítica y cambios en las expectativas de los viajeros. Desde su experiencia al frente del Gobierno canadiense, Trudeau planteó que los países deben comprender que las decisiones políticas, el discurso público y las condiciones de ingreso pueden influir directamente en la percepción de un destino.
“El mejor antídoto contra un mundo que se está volviendo más cerrado es el turismo”, sostuvo, al defender la capacidad de los viajes para despertar curiosidad, generar empatía y ayudar a comprender realidades diferentes.
El turismo necesita un lugar central en la agenda política
Trudeau recordó que, cuando asumió el Gobierno en 2015, consideró importante dar al turismo una representación específica dentro de la estructura ministerial. Según explicó, muchas veces los gobiernos dan por sentado el valor de esta actividad y concentran su atención en sectores como la manufactura o los recursos naturales, sin reconocer suficientemente el alcance transversal de los viajes y el turismo.
Su administración impulsó inversiones en infraestructura y campañas de promoción internacional para posicionar a Canadá. El ex mandatario remarcó que el turismo no solo genera ingresos y atrae visitantes: también sostiene empresas, crea oportunidades laborales y contribuye a conectar regiones y comunidades.
En particular, destacó su capacidad para abrir puertas a los jóvenes. Antes de ingresar a la política, recordó, había trabajado como consejero en campamentos, guía de rafting, empleado de restaurante y seguridad en un club nocturno. Esas experiencias, explicó, le permitieron desarrollar habilidades interpersonales, aprender a resolver conflictos y relacionarse con personas de distintos orígenes.
Para Trudeau, el valor de esos primeros empleos va más allá del salario: ayudan a formar personas, desarrollar confianza y adquirir herramientas que luego resultan útiles en cualquier ámbito profesional.
México: las visas como herramienta diplomática
Uno de los pasajes más relevantes de la conversación estuvo dedicado a la relación entre Canadá y México. Trudeau recordó que, antes de su llegada al poder, el Gobierno canadiense había impuesto restricciones de visado a ciudadanos mexicanos, una medida que afectaba la movilidad y generaba tensiones bilaterales.
Durante su mandato, decidió eliminar esas restricciones y facilitar los viajes. La decisión, explicó, contribuyó a mejorar el vínculo entre ambos países y a construir una relación de trabajo más sólida.
La experiencia le permitió ilustrar una idea central de su intervención: las políticas de movilidad no son simples procedimientos administrativos. Pueden enviar señales de apertura o desconfianza, fortalecer relaciones entre países y generar condiciones favorables para la cooperación en otros ámbitos.
Trudeau vinculó esa mejora en la relación bilateral con el contexto más amplio de América del Norte y las negociaciones comerciales regionales. Un diálogo político más fluido y una relación de confianza pueden resultar relevantes cuando los gobiernos necesitan negociar acuerdos complejos y gestionar intereses compartidos.
Su planteo fue claro: facilitar los viajes y tratar a los visitantes como potenciales socios contribuye a construir puentes que pueden tener efectos mucho más amplios que el propio sector turístico.
Estados Unidos y Canadá: cuando la percepción influye en los viajes
El ex primer ministro también se refirió al impacto que las tensiones políticas entre Estados Unidos y Canadá pueden tener sobre las decisiones de los viajeros. Su reflexión se produce en un contexto en el que las estadísticas muestran un descenso significativo de los viajes de residentes canadienses hacia su vecino del sur.
Según Statistics Canada, en 2025 los residentes de Canadá realizaron alrededor de 23,1 millones de visitas a Estados Unidos, frente a 30,2 millones en 2024, una caída cercana al 23,5%. En contraste, las visitas de canadienses a destinos de ultramar aumentaron de 12,9 millones a 14,3 millones.
Trudeau vinculó este fenómeno con las tensiones políticas y con la forma en que los visitantes perciben el trato que recibirán al llegar a un destino. La belleza natural, la oferta hotelera y los precios siguen siendo factores importantes, pero no necesariamente suficientes: también influye la sensación de ser bienvenido.
La reputación de un país puede verse afectada por sus políticas fronterizas, el tono de sus mensajes públicos y el clima de sus relaciones internacionales. Cuando un viajero duda de cómo será recibido, puede reconsiderar sus planes y elegir otro destino.
La advertencia es especialmente significativa para una industria que depende de la confianza y de la circulación internacional. Las decisiones políticas pueden repercutir en aerolíneas, hoteles, restaurantes, comercios, operadores turísticos y miles de empleos vinculados a la actividad.
La importancia irremplazable del encuentro presencial
Otro eje central fue la defensa del contacto cara a cara en una época dominada por las comunicaciones digitales. Para Trudeau, las videollamadas y la tecnología permiten mantener vínculos y resolver asuntos con rapidez, pero no reemplazan por completo la experiencia de encontrarse físicamente con otra persona.
En las reuniones internacionales, explicó, muchas de las conversaciones más productivas no necesariamente ocurren durante las sesiones formales. Pueden surgir en un desayuno, durante una espera, en un restaurante o en un intercambio informal al final de una jornada. Esos momentos permiten compartir historias, generar confianza y descubrir intereses comunes.
El turismo ofrece precisamente esa posibilidad: salir del entorno habitual, conocer otras realidades y establecer conexiones que difícilmente se construirían de la misma manera a distancia. En ese sentido, el sector puede contribuir a contrarrestar el aislamiento, los prejuicios y la creciente polarización.
Liderar implica tomar decisiones difíciles
Durante el diálogo, Trudeau también reflexionó sobre el costo político del liderazgo. Una de sus frases más contundentes fue que un dirigente debería llegar al cargo con una alta aprobación y dejarlo con una más baja. Con esa idea, buscó señalar que gobernar no consiste únicamente en adoptar medidas populares, sino también en afrontar decisiones complejas que pueden ser necesarias a largo plazo.
Entre los logros de su gestión, destacó el programa de cuidado infantil de diez dólares diarios, concebido para reducir los costos para las familias, favorecer la participación laboral de los padres y fortalecer el desarrollo de la primera infancia. También resaltó la importancia de reconocer y profesionalizar el trabajo de quienes se desempeñan en el cuidado y la educación infantil.
Al repasar los momentos más difíciles, mencionó la desinformación durante la pandemia de COVID-19. Señaló que la circulación de información falsa desalentó a algunas personas a vacunarse, contribuyó a consecuencias graves y dejó divisiones sociales que persisten. Para el ex mandatario, ese episodio demuestra cómo la pérdida de confianza y la difusión de mensajes engañosos pueden tener consecuencias que van mucho más allá del debate político.
Un mensaje para el futuro del turismo
La conversación concluyó con una invitación a conocer Montreal, su ciudad natal, por su gastronomía, su arte, sus festivales de verano y su invierno nevado. Pero su recomendación más amplia fue mirar más allá de los paisajes y las atracciones: la experiencia de un destino también se construye a través de su gente.
La reflexión de Trudeau en Malta dejó una advertencia y una oportunidad para el sector: el turismo puede ser un motor económico de primer orden, pero su impacto depende también de las decisiones de los gobiernos, de la apertura hacia el mundo y de la capacidad de generar confianza.
En una época en la que las fronteras políticas y culturales parecen endurecerse, viajar sigue ofreciendo una forma concreta de acercar a las personas. Para Trudeau, esa es precisamente una de las razones por las que el turismo importa: permite conocer al otro y recordar que las diferencias no tienen por qué convertirse en barreras.