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El vocero de Milei dijo que “es una posibilidad” que el dólar llegue a $1800 en los próximos meses
Un mes le bastó a Adrián Ravier para convertirse en el nuevo dolor de cabeza comunicacional de la Casa Rosada. El vocero presidencial deslizó que un dólar mayorista en torno a los $1.800 —un 20% por encima de la cotización actual— es "una posibilidad" para los próximos meses, y la frase encendió una interna que el propio oficialismo intenta ahora desactivar a los gritos de que no hay ningún plan de devaluación en danza.
Las declaraciones surgieron en una entrevista con el streaming libertario Carajo, donde Ravier fue consultado sobre el precio del dólar para lo que resta de 2026 y respondió sin vueltas: "Que el tipo de cambio llegue a $1700 o $1800 dentro de unos meses es una posibilidad". El dato no es menor: el BCRA fijó el techo del sistema de bandas cambiarias en los $1.835, mientras la divisa cotiza hoy en torno a los $1.510 en el Banco Nación, así que el vocero puso sobre la mesa un escenario que roza el límite superior de la banda oficial.
Consciente del ruido que generaba, el funcionario salió a bajar decibeles. Descartó que ese eventual movimiento implique una crisis cambiaria o una devaluación brusca, y fue por más al comparar la situación con crisis pasadas: "cuadruplicar el tipo de cambio significaría que hoy pasamos de $1.500 a $6.000", graficó, para despegar cualquier paralelismo con corridas históricas. Además sostuvo que, si se produjera una corrección, esta no tendría un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos, y enumeró como respaldo que el Banco Central sigue comprando reservas, que hay superávit de cuenta corriente y que el Gobierno sostiene el equilibrio fiscal.
El problema, según trascendió puertas adentro, no fue tanto lo que dijo sino cómo lo dijo. En el oficialismo crece el malestar por los traspiés de Ravier, aunque Milei no piensa pedirle la renuncia, y una voz del propio Gobierno lo retrató sin filtro: "No parece terminar de entender que es el vocero del Gobierno, del Presidente, y que lo que dice no es su palabra como economista, es la palabra del Gobierno". No fue el único traspié de la semana: el propio vocero debió corregirse en plena conferencia de prensa al leer una respuesta equivocada sobre la exploración de hidrocarburos en Malvinas, un episodio que se sumó al historial de tropiezos que lo tiene en la mira desde adentro.
El economista, que llegó al cargo hace apenas un mes en medio del escándalo que terminó con la salida de su antecesor, Manuel Adorni, había sido presentado como un soplo de aire fresco para la comunicación oficial. Hoy, en cambio, sus declaraciones sobre el dólar reavivan un fantasma que el Gobierno quiere mantener bien lejos: la sospecha de que detrás de la "estabilidad cambiaria" que pregona el propio Ravier podría esconderse un ajuste que nadie en Casa Rosada quiere pronunciar en voz alta.
Con la city mirando de reojo el cierre de la semana —marcada además por la nueva tanda arancelaria de Trump y la escalada del petróleo—, el mensaje oficial insiste en la calma. Pero la frase ya quedó flotando, y en un año electoral el dólar es, como siempre en la Argentina, mucho más que un número.