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Copán Ruinas: la experiencia de caminar entre pirámides mayas y explorar los túneles de una civilización milenaria
COPÁN RUINAS, Honduras.– Hay lugares que se visitan y otros que se viven. Durante su reciente recorrido por Honduras, ABC MUNDIAL tuvo la oportunidad de adentrarse en uno de los mayores tesoros arqueológicos de América: Copán Ruinas, la legendaria ciudad maya declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1980. La experiencia fue mucho más allá de contemplar monumentos; implicó caminar entre antiguas plazas ceremoniales, ascender estructuras piramidales, explorar túneles ocultos y descubrir una historia que sigue viva entre las montañas del occidente hondureño.
Mientras las guacamayas rojas sobrevuelan libremente el valle, el visitante recorre un escenario donde cada piedra cuenta una historia. Las estelas talladas con precisión asombrosa, los altares ceremoniales y la famosa Escalinata de los Jeroglíficos —considerada la inscripción maya más extensa conocida— revelan el esplendor de una ciudad que llegó a albergar entre 80.000 y 100.000 habitantes y fue uno de los centros intelectuales, artísticos y astronómicos más importantes del mundo maya.
La visita a Copán comienza con una extensa caminata entre plazas ceremoniales y monumentos que permiten imaginar la grandeza de esta antigua metrópolis. A medida que se asciende por las estructuras y pirámides, las vistas panorámicas permiten apreciar la magnitud de una ciudad que dominó gran parte de la región durante siglos. Desde uno de los puntos más altos del complejo arqueológico, ABC MUNDIAL pudo observar el lugar donde se practicaba la ceremonia del Juego de Pelota, uno de los espacios más emblemáticos de la cultura maya. La imagen resulta especialmente familiar para los hondureños, ya que la vista que aparece en el billete de un lempira fue tomada precisamente desde ese lugar privilegiado.
Uno de los momentos más impactantes del recorrido fue ingresar a los túneles arqueológicos que atraviesan el corazón de las estructuras mayas. Descender por estos estrechos pasadizos, acompañados por el vuelo de murciélagos que habitan en su interior, genera la sensación de estar protagonizando una aventura al estilo Indiana Jones. A través de estos corredores subterráneos es posible comprender cómo los mayas construían nuevos templos sobre edificaciones anteriores, preservando en su interior auténticas joyas arquitectónicas.
El punto culminante de esta experiencia es el encuentro con el Templo Rosalila, una de las estructuras mayas mejor conservadas jamás descubiertas. Construido alrededor del año 571 d.C., el templo fue enterrado intencionalmente por los propios mayas y posteriormente cubierto por la actual Estructura 16. Gracias a esta decisión, sus frisos de estuco policromados y gran parte de su decoración original permanecieron protegidos durante más de 1.400 años. Observar el templo original oculto dentro de la pirámide es una experiencia difícil de describir, ya que permite contemplar una obra arquitectónica prácticamente intacta desde la época clásica maya.
La experiencia continúa en el Museo de Escultura de Copán, al que se llega tras recorrer los túneles del sitio arqueológico. Allí se exhibe una impresionante réplica a tamaño real del Templo Rosalila. Después de haber visto la estructura original enterrada dentro de la pirámide, encontrarse frente a la reconstrucción completa permite dimensionar la magnificencia de esta obra maestra. Los colores, mascarones, esculturas y detalles decorativos ofrecen una visión única de cómo lucían originalmente los templos mayas en su época de esplendor.
Más allá de la arqueología, Copán es un destino para disfrutar con calma. Sus calles empedradas, su gastronomía, sus museos y la calidez de su gente convierten la visita en una experiencia integral. Mientras las guacamayas sobrevuelan las antiguas plazas ceremoniales y los viajeros recorren templos construidos hace más de mil años, Copán Ruinas demuestra por qué sigue siendo uno de los destinos culturales más extraordinarios de América Latina y una visita imprescindible para quienes desean descubrir el legado vivo de la civilización maya.