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España: Pedro Sánchez pide perdón después que agresores sexuales son beneficiados por la ley del "solo sí es sí"
El consejo General del poder judicial cifra en 978 el número de agresores sexuales beneficiados con rebajas penales por la nueva ley.
Seis meses después de la entrada en vigor de la ley del 'solos sí es sí', hoy el presidente Sánchez ha pedido perdón. El consejo General del poder judicial cifra en 978 el número de agresores sexuales beneficiados con rebajas penales por la nueva ley.
Tras más de 100 excarcelaciones y casi 1.000 rebajas de penas, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha pedido disculpas por la ley del 'solo sí es sí'. "Lo que sí le puedo decir es que, si hay que pedir perdón a las víctimas, yo pido perdón a las víctimas por estos efectos indeseados. Creo que ningún diputado, incluso los que han votado en contra de esta ley, está a favor de rebajar las penas", ha reconocido Sánchez por primera vez en la entrevista realizada con Colpisa.
Estas disculpas las hace después de recordar de que se trata de "una buena ley que sitúa de nuevo a España en la vanguardia de lo que es la protección de las víctimas de agresión sexual en un plano absolutamente integral", aunque "ha habido un efecto indeseado".
¿Qué dice la Ley?
Se llama Ley de Garantía Integral de Libertad Sexual, aunque es más conocida como Ley de Libertad Sexual y, sobre todo, como ley de "solo sí es sí".
"Solo sí es sí" hace referencia al más importante y también el más polémico de los postulados de esta ley: el consentimiento antes de cualquier interacción sexual.
"Solo se entenderá que hay consentimiento cuando se haya manifestado libremente mediante actos que, en atención a las circunstancias del caso, expresen de manera clara la voluntad de la persona", expone el texto legal.
Así, las conductas sexuales sin consentimiento se considerarán agresiones y se castigarán con diferentes penas en dependencia de las circunstancias y los agravantes del caso.
Esto supone que una agresión sexual no implica necesariamente el uso de la fuerza o que la víctima haya tratado de resistirse ya que, por ejemplo, su pasividad podría estar condicionada por una intimidación ambiental o por la ingesta de alcohol u otras sustancias.