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Taiwán reafirma su política sobre el Mar de China Meridional 10 años después del fallo internacional
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Taiwán (MOFA) reiteró este domingo su reclamo histórico sobre el Mar de China Meridional, al cumplirse diez años de un fallo arbitral internacional que desestimó buena parte de las pretensiones territoriales de China en la región. La cancillería taiwanesa insistió en que la isla no puede quedar al margen de los mecanismos internacionales que buscan resolver las disputas que afectan directamente sus derechos e intereses en la zona.
En un comunicado oficial, el MOFA reafirmó las reivindicaciones de soberanía de la República de China, nombre oficial de Taiwán, y remarcó su política de larga data de resolver las controversias territoriales por vías pacíficas y en el marco del derecho internacional. La cancillería insistió en que Taipéi debe ser incluido en los mecanismos multilaterales de resolución de disputas, un reclamo que la isla viene sosteniendo desde hace años frente a su exclusión sistemática de los foros internacionales, producto de la presión diplomática de Pekín.
El comunicado llega en una fecha simbólica: el 12 de julio de 2016, un tribunal de arbitraje con sede en La Haya falló en favor de Filipinas en la disputa que había presentado contra China, determinando que la llamada "línea de nueve puntos" con la que Pekín reclama la casi totalidad del Mar de China Meridional carecía de fundamento jurídico bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. El tribunal concluyó además que las acciones chinas dentro de la zona económica exclusiva filipina violaban los derechos soberanos de Manila, un fallo que Pekín rechazó de plano y que hasta el día de hoy se niega a reconocer.
Aquel mismo fallo tocó también los intereses de Taiwán: los jueces determinaron que la isla Taiping, administrada por Taipéi y la mayor formación natural del archipiélago Spratly, era jurídicamente una roca y no una isla, lo que la privaba del derecho a una zona económica exclusiva de 200 millas náuticas. En su momento, el Ministerio de Asuntos Exteriores taiwanés rechazó esa conclusión, argumentando que nunca fue invitado a participar del proceso arbitral y que, por lo tanto, el laudo no resultaba jurídicamente vinculante para la República de China.
En su comunicado de este domingo, Taipéi volvió a presentarse como lo que define como un socio marítimo responsable, con reivindicaciones de soberanía y derechos sustentados en el derecho internacional y el derecho del mar. La cancillería destacó además su rol activo en la región a través de la protección de los derechos de pesca, la participación en el diálogo multilateral, la cooperación científica, la asistencia humanitaria y el uso de la isla Taiping como base para promover la conservación ambiental y la investigación marítima. El ministerio fue explícito en su rechazo al expansionismo unilateral, la coerción en zona gris y la militarización, prácticas que atribuye a la actividad china en la región, e instó a todas las partes a resolver sus diferencias de manera pacífica.
El décimo aniversario del fallo no pasó inadvertido a nivel internacional: catorce países, entre ellos Filipinas, Australia, Canadá, Japón, el Reino Unido y Estados Unidos, emitieron una declaración conjunta reafirmando la vigencia del derecho internacional y de un orden basado en normas en el Mar de China Meridional, en lo que puede leerse como un respaldo indirecto a la posición que sostienen tanto Manila como Taipéi frente a las pretensiones de Pekín. Por su parte, la cancillería china respondió responsabilizando a los países de la región de garantizar la libertad de navegación y sobrevuelo, y llamó a dejar de lado las diferencias para avanzar hacia el desarrollo conjunto de los recursos de la zona.