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La Unión Europea aprueba la firma del acuerdo de libre comercio con el Mercosur
Tras más de 25 años de negociaciones, el Consejo de la Unión Europea dio este viernes un paso decisivo al aprobar el acuerdo de libre comercio con el Mercado Común del Sur (Mercosur), allanando el camino para lo que podría convertirse en una de las mayores zonas de libre comercio del mundo.
La decisión fue adoptada por mayoría entre los 27 Estados miembros de la UE, pese a la oposición expresada por países como Francia, Polonia, Irlanda, Austria y Hungría, y la abstención de Bélgica. El respaldo de economías clave como Alemania, España e Italia resultó determinante para que el pacto avanzara en esta instancia crucial.
Con este aval político, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tiene previsto viajar a Asunción, Paraguay, donde el próximo 17 de enero se realizará el acto de firma con los países del Mercosur. Paraguay será el anfitrión del encuentro en su carácter de presidencia pro tempore del bloque sudamericano.
Un acuerdo histórico con impacto global
El tratado entre la Unión Europea y el Mercosur —integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— apunta a la creación de un mercado de más de 700 millones de personas, con la eliminación de aranceles sobre más del 90 % de los productos que se comercian entre ambos bloques.
Desde Bruselas, el acuerdo es leído como una herramienta estratégica para diversificar el comercio internacional, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y políticas arancelarias más restrictivas a nivel global. Para el Mercosur, en tanto, representa una oportunidad clave de acceso preferencial al mercado europeo, con potencial impacto en exportaciones, inversiones y cadenas de valor.
Resistencia interna en Europa
El camino no estuvo exento de tensiones. Francia encabezó la resistencia al acuerdo, impulsada por el fuerte rechazo del sector agrícola, que considera al pacto una amenaza para la producción local. El presidente francés, Emmanuel Macron, reiteró en los últimos meses que el tratado “no protege adecuadamente” a los agricultores europeos.
A pesar de este escenario, el intento de bloquear el acuerdo no prosperó, especialmente luego de que Italia, que había solicitado un aplazamiento a fines de 2025, decidiera finalmente apoyar el texto negociado.
El último obstáculo: el Parlamento Europeo
Si bien la aprobación del Consejo de la UE y la firma en Asunción representan avances decisivos, el acuerdo aún no entrará en vigor de manera inmediata. El tratado deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo, donde el panorama aparece más fragmentado.
Un grupo de alrededor de 150 eurodiputados, de un total de 720, ha advertido que podría recurrir a instancias judiciales para frenar la aplicación del acuerdo, lo que anticipa un debate intenso en las próximas semanas.
Argentina y el Mercosur, expectantes
Desde el Mercosur, los gobiernos siguen de cerca el proceso. El canciller argentino, Pablo Quirno, celebró el avance y confirmó que “luego de más de 30 años de negociaciones, firmaremos en Paraguay un acuerdo histórico y el más ambicioso entre ambos bloques”.
Aunque el formato definitivo de la ceremonia aún no fue confirmado oficialmente, fuentes diplomáticas señalaron que la firma podría realizarse a nivel de cancilleres, con la participación de los ministros de Relaciones Exteriores de los cuatro países del Mercosur.
Un punto de inflexión
De concretarse todas las instancias pendientes, el acuerdo UE–Mercosur marcará un punto de inflexión en las relaciones birregionales, con implicancias económicas, políticas y estratégicas de largo plazo. En un escenario internacional cada vez más fragmentado, el entendimiento entre ambos bloques busca consolidar reglas comunes, previsibilidad comercial y una mayor integración entre Europa y América del Sur.