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Jeddah: La Joya ancestral de Arabia Saudita en las costas del Mar Rojo
El crecimiento del turismo se desarrolla con pasos agigantados, abriendo el tesoro de Jeddah al mundo. Esta ciudad antigua y moderna a la vez, con su encanto histórico y su energía contemporánea, se convierte en un lugar imprescindible para todo viajero que desee explorar las riquezas de Arabia Saudita.
En nuestro periplo por Arabia Sudita, el equipo de ABC MUNDIAL ha tenido el privilegio de desembarcar en la mágica ciudad de Jeddah, un tesoro antiguo que se yergue en la costa del Mar Rojo, como un guardián de los secretos de la historia y la fe.
Este viaje nos condujo al majestuoso aeropuerto King Abdulaziz International Airport, un titán de acero y cristal que sirve como puerta de entrada a aquellos peregrinos que anhelan visitar La Meca y Medina, los epicentros sagrados del islam. Jeddah, conocida como "La Novia del Mar Rojo", se alza orgullosa en la costa occidental de Arabia Saudita, acariciada por las aguas místicas de este mar de leyendas.
Nuestra experiencia comenzó en un restaurante a orillas del Mar Rojo, donde nos rendimos ante los sabores del sea food más exquisito. Pero fue la puesta de sol la que nos robó el aliento, un espectáculo divino que parecía un regalo de los dioses del océano. El sol se fundía con el horizonte, pintando el cielo con tonalidades doradas y carmesíes, mientras el mar susurraba sus misterios ancestrales.
Después de esta experiencia culinaria y visual, nos aventuramos en el corazón histórico de Jeddah, un rincón que nos sumergió en el pasado de la ciudad. El barrio de Al Balad, la ciudad más antigua de Arabia Saudita, es un tesoro que se niega a desvanecerse en la bruma del tiempo. Sus históricos balcones de madera, testigos silenciosos de siglos de historia, se alzan como guardianes de la tradición y la cultura.
Al caminar por las calles empedradas, nos sumergimos en el bullicio de los zocos, donde artesanos ofrecen tesoros de Arabia: las hermosas Abayas y Túnicas Árabes, que atraen a turistas occidentales como joyas exóticas.
Pero más allá de sus atractivos comerciales, Jeddah es un crisol de historias entrelazadas con el islam. Al Balad, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es un recordatorio vívido de cómo eran las antiguas murallas de la ciudad. Sus edificios de 500 años, construidos con coral del Mar Rojo, cuentan la historia de un pueblo que prosperó gracias al comercio marítimo.
Los imponentes edificios torre, adornados con Roshan de madera, construidos por las élites mercantiles en el siglo XIX, coexisten con las modestas casas de piedra coralina, mezquitas centenarias, ribat-s, y plazas públicas que pulsan con vida. Es un espacio vibrante, donde las piedras mismas parecen susurrar las historias de los viajeros que un día recorrieron estas calles.
Jeddah, con su historia rica y su papel simbólico como puerta a La Meca para los peregrinos musulmanes desde el siglo VII, ha sido un crisol de culturas, un lugar donde musulmanes de Asia, África y Medio Oriente han coexistido, contribuyendo al crecimiento y la prosperidad de la ciudad.
Hoy, el crecimiento del turismo se desarrolla con pasos agigantados, abriendo el tesoro de Jeddah al mundo. Esta ciudad antigua y moderna a la vez, con su encanto histórico y su energía contemporánea, se convierte en un lugar imprescindible para todo viajero que desee explorar las riquezas de Arabia Saudita.
En el horizonte, el sol se oculta en el Mar Rojo, como si sellara con fuego la promesa de una Jeddah que se revela, una joya en la corona de Arabia, donde la historia y la modernidad convergen en una danza eterna.