Región:
Europa
Categoría:
Sociedad
Article type:
Opinión

¡Teléfono Señor Presidente!

  •  ¡Teléfono Señor Presidente!
    El mensaje de Sánchez fue contundente: "La idea es que un trabajador de una obra, a partir del 30 de marzo no lo hará y podrá tener ese permiso retribuido. En cambio, un enfermero sí lo hará”. ¡Teléfono Señor Presidente!
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Autor/es:
Por Juan Cruz Clemente Martínez @chacoclemente2610
Fecha de publicación:
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Todos los sabíamos pero aguardábamos el anuncio oficial: El gobierno español aplicó medidas aún más estrictas.

En un Consejo de Ministros Extraordinario, encabezado por el presidente Pedro Sánchez, se aprobó “una nueva limitación a los trabajadores de actividades no esenciales”, que deberán quedarse en sus casas desde el 30 de marzo hasta el 9 de abril. 

La novedad es que, a partir de ahora, los trabajadores confinados en sus casas continuarán recibiendo su salario con normalidad de parte de las empresas. Eso sí, una vez que termine la situación de emergencia deberán recuperar las horas de trabajo no prestadas de forma gradual y espaciada hasta el 31 de diciembre. Pedro Sánchez reveló que “La medida fue previamente negociada con los sindicatos y empresarios”. También, se ha dejado en claro que el anuncio no incluye a quienes vienen haciendo teletrabajo desde sus casas. Más bien, se pensó en los trabajadores confinados del del sector industrial y de la construcción, que para los próximos 15 días se ha prohibido todo tipo de obra pública y privada. 

El mensaje de Sánchez fue contundente: "La idea es que un trabajador de una obra, a partir del 30 de marzo no lo hará y podrá tener ese permiso retribuido. En cambio, un enfermero sí lo hará”.

Uno de los pocos obreros de la construcción que no recibió la noticia con felicidad fue Washington, un constructor de nacionalidad paraguaya que hace arreglos de manera esporádica en el edificio donde vivo. “Macanada no má’ luego decís”, una frase que dicen en tierras paraguayas cuando se suele escuchar disparates. Incluyendo todos los sectores y categorías, en España hay más de 3 millones de autónomos. Washington es uno de ellos, que ahora se ve obligado a aparar por dos semanas y aún no ha recibido noticias de ayuda económica por parte del presidente Pedro Sánchez. Se especula que en las próximas horas, haya finalmente un anuncio oficial en este sentido: desde un aplazamiento en el pago de la cuota mensual de autónomo hasta un paliativo en los alquileres. 

“La economía española caerá un 9,7% y el déficit llegará hasta el entorno del 10%”, señala el informe del banco estadounidense Goldman Sachs sobre previsiones económicas del 2020.

Estamos ante una economía de guerra y vamos hacia una economía de post guerra. Ante la incertidumbre mundial, se pretende imponer un discurso único: salvar vidas vs derrumbe de la economía. Se entiende que los individuos se refugien en sus casas ante la dicotomía existencialista en estos tiempos de crisis: Es vivir o quedarse sin empleo. ¡Está muy bien el aislamiento! pero mientras van pasando los días va creciendo la responsabilidad que le toca a los Estados y a sus mandatarios: ¿Qué medidas piensan tomar de cara a la microeconomía? ¿Es justo que el sector público cobre la totalidad de su sueldo mientras empleados del sector privado están en la calle? ¿No será un buen momento para hacer un llamamiento a todos, plantear un rebaja en los sueldos y dejar en claro que este ajuste es para repartir de forma más equitativa lo poco que se tiene?

Llevamos dos semanas de aislamiento total y un confinamiento que empieza afectar la vida cotidiana, familiar y profesional de cada uno de nosotros. Pero la lógica se impone en estos tiempos. Como me dijo en las últimas horas un periodista chino: “Vamos a quedarnos en nuestras casas para no contagiarnos nosotros sino también para no terminar contagiando a un tercero”.