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Perú decide su futuro: Fujimori y Sánchez moderan sus propuestas económicas en una elección clave para la región
LIMA, Perú – A pocos días de la segunda vuelta presidencial que se celebrará este 7 de junio, Perú enfrenta una de las elecciones más trascendentales de los últimos años. La candidata conservadora Keiko Fujimori y el candidato de izquierda Roberto Sánchez llegan al tramo final de la campaña con estrategias que han sorprendido a analistas y observadores políticos: ambos han moderado posiciones y acercado propuestas económicas en busca de captar el voto decisivo del centro político.
La contienda se desarrolla en un contexto de desaceleración económica, creciente desconfianza ciudadana hacia la clase política y una fuerte demanda social por empleo, seguridad y estabilidad institucional.
Dos modelos económicos que buscan converger
Durante gran parte de la campaña, Fujimori y Sánchez representaron visiones opuestas sobre el futuro económico del país. Sin embargo, en las últimas semanas ambos candidatos han ajustado sus discursos para ampliar su base electoral.
Fujimori, heredera política del expresidente Alberto Fujimori, ha defendido el modelo económico que impulsó el crecimiento peruano durante las últimas tres décadas. Su propuesta se centra en fortalecer la inversión privada, garantizar el respeto a la propiedad privada y mantener la autonomía del Banco Central.
La candidata ha anunciado que designaría como ministro de Economía a Luis Carranza y se ha comprometido a alcanzar un crecimiento económico del 6 % hacia 2031, acompañado de una política de disciplina fiscal y promoción de grandes proyectos de infraestructura.
Entre sus principales iniciativas destacan la construcción de nuevas líneas de metro en Lima y otras ciudades importantes, la modernización de puertos estratégicos y el fortalecimiento de los corredores logísticos vinculados al sector minero y exportador.
Por su parte, Sánchez, quien fue ministro durante el gobierno de Pedro Castillo, ha moderado parte de las propuestas que inicialmente generaron preocupación en sectores empresariales y financieros.
Aunque mantiene su intención de impulsar una Asamblea Constituyente para reformar el modelo económico, su equipo económico ha enfatizado que respetará la propiedad privada, la estabilidad jurídica y los contratos de inversión que promuevan responsabilidad social y sostenibilidad ambiental.
Julio Velarde, una figura clave en la campaña
Uno de los temas que más atención ha generado es el futuro de Julio Velarde, considerado uno de los arquitectos de la estabilidad monetaria peruana durante las últimas dos décadas.
Mientras Fujimori ratificó desde el inicio su apoyo a la continuidad de Velarde al frente del Banco Central, Sánchez modificó su postura inicial y terminó comprometiéndose también a mantenerlo en el cargo, enviando una señal de tranquilidad a los mercados y a los inversores.
La continuidad de Velarde es considerada por muchos analistas como un factor clave para preservar la confianza económica en un escenario regional marcado por la incertidumbre.
Impuestos, salarios y el papel del Estado
Las diferencias entre ambos candidatos se mantienen en áreas sensibles como la política tributaria y la intervención estatal en la economía.
Sánchez propone una reforma tributaria orientada a incrementar la contribución de las grandes empresas, elevar progresivamente el salario mínimo y reforzar los mecanismos de protección social. También plantea medidas para reducir el precio de los combustibles mediante subsidios y fondos de estabilización.
Fujimori, en cambio, apuesta por mantener incentivos fiscales para sectores estratégicos como la agroexportación, argumentando que estas políticas han permitido a Perú consolidarse como uno de los principales exportadores mundiales de productos agrícolas y generar cientos de miles de empleos.
Asimismo, la candidata defiende el fortalecimiento de la inversión privada como motor principal del crecimiento económico.
Una elección observada por toda América Latina
Más allá de la disputa electoral, el resultado será seguido de cerca por gobiernos, organismos internacionales e inversores de toda la región. Perú continúa siendo una de las economías más importantes de Sudamérica y un actor relevante en sectores como minería, agroexportación, energía e infraestructura.
La elección definirá no solo el rumbo económico del país para los próximos años, sino también la relación entre el Estado, el sector privado y las comunidades en un momento de profundos desafíos sociales y políticos.
Con dos candidatos que han suavizado posiciones para ampliar apoyos, la decisión final quedará en manos de millones de peruanos que este domingo acudirán a las urnas para elegir al próximo presidente de la República.