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América
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Turismo

Costa Rica enfrenta su peor crisis turística y pierde 22.000 empleos en un año

  • Costa Rica enfrenta su peor crisis turística y pierde 22.000 empleos en un año.
    Costa Rica enfrenta su peor crisis turística y pierde 22.000 empleos en un año.

Costa Rica atraviesa su momento más crítico en materia turística desde el impacto del COVID-19. La caída en la llegada de viajeros internacionales y el deterioro de indicadores clave han provocado la pérdida de 22.000 empleos en el último año, afectando con fuerza a las comunidades costeras y rurales donde el turismo es la principal fuente de ingresos.

Entre enero y julio de 2025, el país recibió 50.000 turistas menos que en el mismo periodo del año anterior, un retroceso del 1,8% que se tradujo en una reducción de 71 millones de dólares en gasto turístico. Este escenario ha obligado a hoteles, touroperadores y pequeños comercios a operar con personal reducido, cerrar temporalmente o ajustar sus servicios.

Destinos emblemáticos como Manuel Antonio han visto desplomarse sus niveles de ocupación, mientras que en La Fortuna muchas actividades mantienen demanda restringida por la falta de guías y personal operativo. Restaurantes familiares, tiendas locales y negocios asociados a parques nacionales también reportan caídas significativas en su clientela.

El deterioro responde a una combinación de factores: altos costos de viaje que impactan a los mercados emisores, problemas de seguridad que afectan la percepción del destino, limitaciones en infraestructura y una creciente competencia de destinos del Caribe con ofertas más accesibles. El impacto social ya es palpable: trabajadores que antes vivían de propinas hoy dependen de empleos temporales o migran a actividades urbanas, como el transporte por aplicaciones.

Ante esta situación, el Gobierno anunció medidas para reactivar el sector, incluyendo mejoras en seguridad, reducción de trámites, inversiones urgentes en infraestructura y negociaciones con aerolíneas para aumentar frecuencias desde Norteamérica y Europa. También prepara campañas de promoción orientadas a reposicionar la imagen del país como un destino seguro y sostenible.

Con la temporada alta de diciembre a la vuelta de la esquina, el sector turístico observa con preocupación. Si no hay repunte, 2026 podría traer una nueva ola de despidos. Más allá de la coyuntura, la crisis plantea un desafío profundo al modelo turístico costarricense, basado históricamente en experiencias premium y una reputación sólida de ecoturismo. La pregunta ahora es si Costa Rica logrará recuperar la confianza global y mantener vigente el espíritu de su lema “pura vida”.