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La ultraderecha gana las elecciones regionales en Alemania y propone deportaciones masivas
El partido AfD arrasó en Sajonia-Anhalt con el 43,9% de los votos y prometió una "ofensiva de deportación y remigración".
El partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) logró el mayor triunfo electoral de su historia el domingo, al obtener el 43,9% de los votos en las elecciones regionales del estado de Sajonia-Anhalt, según los resultados oficiales difundidos por agencias internacionales. El resultado acerca como nunca antes a la formación a ejercer poder real de gobierno en Alemania, con una agenda migratoria basada en deportaciones masivas y en lo que el partido llama "remigración".
Los números
El candidato principal de AfD, Ulrich Siegmund, condujo al partido a 573.360 votos, que se traducen en 39 de las 83 bancas del Parlamento estatal (Landtag) — una ganancia de 16 escaños y un salto de 23,1 puntos respecto de 2021, cuando AfD había obtenido el 20,8%. El resultado queda apenas por debajo de los 42 escaños necesarios para la mayoría absoluta. La Unión Demócrata Cristiana (CDU) del canciller Friedrich Merz, que gobernó Sajonia-Anhalt durante 24 años, se desplomó al 17,2% y 15 bancas, perdiendo casi la mitad de su apoyo previo. Los socialdemócratas obtuvieron 9,3%, los Verdes 8,9% y La Izquierda 8,6%, con ocho escaños cada uno; un nuevo partido, BSW, ingresó al Parlamento con 5,3% y cinco bancas. La participación alcanzó un récord de 77,8%, frente al 60% de 2021.
"Hemos escrito historia"
Al proclamar la victoria, Siegmund declaró que el partido había escrito historia y sostuvo que AfD cuenta ahora con un mandato claro para gobernar. El triunfo se suma al desempeño de AfD en las elecciones federales del año pasado, donde superó el 20% a nivel nacional, y a su primer puesto en 2024 en el vecino estado de Turingia, con el 32,8% de los votos.
Qué propone hacer AfD
Siegmund hizo campaña con lo que llamó una "ofensiva de deportación y remigración". El manifiesto del partido detalla 43 medidas que implicarían, según sus propios organizadores, un giro total en la política migratoria actual: una prohibición inmediata y total de la inmigración desde determinados países fuera de la Unión Europea, el fin del derecho constitucional al asilo, trabajo obligatorio para refugiados y solicitantes de asilo, restricciones a la naturalización y la creación de un grupo especial de deportación, comparado explícitamente por funcionarios del partido con la agencia estadounidense ICE. El programa también propone prohibir que las iglesias alojen refugiados y restringir la exhibición de símbolos LGBTQ en las escuelas.
¿Puede AfD cumplir lo que promete?
Pese a la magnitud del triunfo, el camino de AfD para aplicar su agenda no está garantizado. Un análisis del Instituto Max Planck de Antropología Social determinó que 21 de las 56 medidas migratorias propuestas por el partido solo podrían implementarse a nivel federal o de la Unión Europea, fuera del alcance de un gobierno estatal. Especialistas en derecho constitucional señalan además que varias propuestas, como poner fin al derecho de asilo, entran en conflicto directo con la Ley Fundamental, la constitución alemana.
Aun así, expertos advierten que un gobierno estatal bajo control de AfD conservaría herramientas concretas. Un investigador del Centro Leibniz de Historia Contemporánea de Potsdam explicó que el partido podría usar la legislación vigente de forma más agresiva para revocar permisos de residencia y llevar la aplicación de la ley al límite de lo que permiten los tribunales, señalando que otros estados alemanes ya impulsaron prácticas de deportación agresivas que derivaron en disputas judiciales.
El "cortafuegos" político, bajo presión
El ascenso de AfD vuelve a poner a prueba el llamado "cortafuegos" informal: la negativa de los partidos tradicionales alemanes a gobernar junto a la ultraderecha, una postura arraigada en el pasado nazi del país. Los servicios de inteligencia interior de Alemania clasificaron a la rama de AfD en Sajonia-Anhalt como un movimiento de extrema derecha confirmado, una etiqueta que el partido rechaza junto con todas las acusaciones de inconstitucionalidad. Merz reiteró el domingo que su partido no cooperará con AfD bajo ninguna circunstancia, aunque diversas coberturas señalan que otras fuerzas que ingresan al nuevo Parlamento estatal podrían mostrarse menos comprometidas con sostener esa postura, lo que abre la posibilidad de que Sajonia-Anhalt tenga dificultades para formar gobierno sin AfD.
Analistas describen el resultado como parte de una tendencia más amplia en Europa, donde los partidos de ultraderecha y antiinmigración vienen ganando terreno entre votantes frustrados con los gobiernos tradicionales por la gestión migratoria y el estancamiento económico.