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Cambio secreto de avión: Trump fue evacuado en un contenedor de catering en medio de una amenaza de ataque iraní
El presidente Donald Trump confirmó que cambió en secreto de avión al abandonar la cumbre de la OTAN en Turquía el mes pasado, luego de que la inteligencia estadounidense detectara una amenaza creíble por parte de Irán. En declaraciones a la prensa esta semana, Trump aseguró que la decisión de cambiar de aeronave no fue suya, y explicó que fueron el Servicio Secreto y las fuerzas militares quienes le pidieron abordar un vuelo diferente por razones de seguridad.
La maniobra se desarrolló durante el último día de la cumbre de la OTAN en Ankara. Trump subió por la escalerilla del histórico y emblemático Air Force One azul, a la vista de las cámaras, saludó a la prensa y desapareció dentro de la aeronave, para luego ser trasladado en secreto a través de un contenedor de catering ubicado en el lado opuesto del avión. Desde allí fue llevado a una tercera aeronave, que según se informó sería una variante militar del Boeing 757 conocida como C-32A, la cual lo trasladó de manera clandestina hacia Gran Bretaña, mientras el avión señuelo —con periodistas, asesores y personal de la Casa Blanca a bordo— despegaba con normalidad según lo previsto.
Según funcionarios estadounidenses, los organismos de inteligencia habían detectado durante la noche múltiples señales que indicaban que Irán conocía con precisión el lugar donde se hospedaba Trump, incluido el piso exacto del hotel, y que alguien cerca de la sede de la cumbre había sido visto portando un misil portátil. El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, tuvo un rol central en la evaluación de la amenaza y en la coordinación de la respuesta, apoyándose en su experiencia diseñando tácticas de distracción durante los ataques estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes el año pasado.
No todos los que viajaban en el avión señuelo desconocían la situación. El secretario de Estado, Marco Rubio, sabía de la amenaza y habría colaborado en la planificación de la operación antes de abordar él mismo la aeronave más antigua, mientras que otros altos funcionarios —entre ellos el secretario del Tesoro, Scott Bessent; el director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung; y el subjefe de gabinete, Stephen Miller— también se encontraban a bordo, aunque no está claro si todos estaban al tanto de lo que ocurría. Los periodistas que viajaban en ese vuelo, junto con varios integrantes del personal de la Casa Blanca, aparentemente desconocían que el presidente ya no se encontraba en la aeronave.
El episodio generó interrogantes sobre los riesgos que corrieron quienes quedaron en el avión señuelo. El propio Trump abordó el tema el martes, al sugerir que la aeronave en la que abordó inicialmente podría haber estado, de hecho, más expuesta al peligro, ya que probablemente era el blanco que los atacantes vigilaban con mayor atención. Además, reconoció haber sido informado de una amenaza antes de la partida, aunque señaló que no indagó demasiado en los detalles, dado que recibe amenazas con frecuencia.
El cambio clandestino se produjo apenas un día después de que Estados Unidos reanudara los ataques militares contra Irán, tras el fracaso de las negociaciones entre Washington y Teherán para poner fin a las hostilidades. Antes de partir de Turquía, Trump ya había declarado a la prensa que Irán seguía siendo su principal objetivo. El mandatario había llegado a la cumbre a bordo de un Boeing 747-8 más moderno, donado por Qatar, pero anunció que regresaría en el antiguo Air Force One, según dijo, "por los viejos tiempos".
La secuencia completa de los hechos fue revelada inicialmente por The Washington Post y luego corroborada por The New York Times, que reconstruyó la operación a partir de datos de seguimiento de vuelos y entrevistas con funcionarios con conocimiento directo de la planificación.