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Trump afirma que la mayoría de los aliados y la OTAN se niegan a ayudar a garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó duras críticas contra sus aliados internacionales y miembros de la OTAN en medio de la creciente tensión en el Estrecho de Ormuz. En declaraciones realizadas durante un encuentro en la Casa Blanca, Trump aseguró que Washington no necesita apoyo externo para garantizar la seguridad en la región, pese a que días antes había solicitado la participación de otros países en operaciones navales para escoltar petroleros.
El conflicto, que involucra a Estados Unidos e Israel frente a Irán, ha generado un escenario de alto riesgo en una de las rutas energéticas más importantes del mundo, por donde circula cerca del 20% del petróleo global. Analistas advierten que el tránsito marítimo enfrenta amenazas concretas, incluyendo misiles antibuque, drones y minas, lo que ya impacta en los mercados internacionales con una suba en los precios del combustible y temores de una crisis energética global.
El giro discursivo de Trump —de exigir apoyo a afirmar que “no necesitamos ayuda de nadie”— se produce tras la resistencia de varios países europeos y del Golfo a involucrarse en un conflicto que no iniciaron. Entre los pocos respaldos mencionados por el mandatario figuran Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, aunque sin precisiones operativas. En contraste, el primer ministro británico, Keir Starmer, fue categórico al descartar cualquier participación de la OTAN en la guerra.
La tensión se profundiza además por las críticas de Trump hacia la alianza atlántica, a la que acusó de no responder cuando Estados Unidos lo requiere, pese a haber recibido apoyo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. El mandatario insinuó posibles consecuencias futuras, reavivando el debate sobre el compromiso estadounidense con la OTAN y el equilibrio geopolítico global.
En paralelo, la crisis también golpea al propio gobierno estadounidense. Joe Kent, director del Centro Nacional de Contraterrorismo, presentó su renuncia al rechazar la intervención militar, afirmando que Irán no representaba una amenaza inminente. En el terreno militar, Israel informó la muerte de altos funcionarios iraníes, en una escalada que aumenta la incertidumbre sobre la evolución del conflicto y sus repercusiones a nivel internacional.