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La Cumbre de los Líderes de Norteamérica marcó la reconciliación de "Los Tres Amigos" y compromisos sobre temas económicos y migratorios
El presidente mexicano, López Obrador, pidió a Biden presionar al Congreso de su país para lograr una reforma migratoria y agradeció por estar abierto a realizar cambios en sus políticas.
La Cumbre de los Líderes de Norteamérica fue escenario de la reconciliación de México, Estados Unidos y Canadá tras las tensiones provocadas por la tumultuosa presidencia de Donald Trump (2017-2021) y el distanciamiento forzado por la pandemia.
Durante dos días, el presidente estadounidense, Joe Biden; el primer ministro canadiense, Justin Trudeau; y el anfitrión, Andrés Manuel López Obrador, escenificaron el regreso a la normalidad en las relaciones trilaterales con reiterados abrazos, apelaciones a la histórica amistad de los tres países y una cena oficial en el majestuoso Palacio Nacional de México.
Somos verdaderos aliados, aseguró Biden en declaraciones a la prensa desde el Patio de Honor de la residencia presidencial.
Biden agradeció a AMLO por “recibir” en su territorio a aquellos que son deportados por ingresar a Estados Unidos de manera irregular y aprovechó para hablar sobre la visita que realizó a El Paso, Texas previo a su llegada a México.
En la frontera, el presidente estadounidense dialogó con agentes migratorios y vio la situación que experimentan miles de migrantes a diario de primera mano.
Las autoridades migratorias de Estados Unidos reportaron que durante el año fiscal 2022, detuvieron a un récord de 2,2 millones de personas que buscaban llegar al otro lado de la frontera.
La semana pasada, el Gobierno de Biden anunció una nueva política que permitirá el ingreso de hasta 30.000 migrantes mensuales provenientes de Nicaragua, Cuba, Venezuela y Haití, siempre y cuando lo hagan por vía aérea con el fin de descongestionar las fronteras terrestres.
A su lado, López Obrador y Trudeau, acompañados todos ellos de nutridas delegaciones con los principales altos cargos de sus respectivos gabinetes, a quienes se les pudo ver conversando de manera afable en espera de la llegada de los mandatarios, que se retrasó más de una hora respecto a la agenda oficial.
Trudeau remarcó la potencia económica de la región cuya economía, afirmó, supera a la de la Unión Europea (UE).
Somos mejores y más fuertes – subrayó- cuando trabajamos juntos los tres.
Si la sintonía y las sonrisas predominaron, se debió en gran medida a que los líderes acordaron centrarse en sus áreas de cooperación como la lucha contra el tráfico, especialmente el fentanilo; los esfuerzos para crear mecanismos de migración ordenada y la apuesta a convertir a la región en un centro de la cadena de suministro comercial para reducir la dependencia de otros socios, en referencia a China.
Fuera quedó uno de los grandes puntos en disputa, la política energética de México, que Canadá y Estados Unidos consideran proteccionista e impide las inversiones privadas por parte de las empresas de ambos países, y para la que han apuntado que podrían abrir un mecanismo de disputa en el seno del T-MEC.