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Deportes

Al final, Messi jugó para el Barcelona

  • Messi es un 'hacedor de diferencia' para el Barça cada vez que juega
    ¿Qué sería Barcelona sin Messi ? Messi es un 'hacedor de diferencia' para el Barça cada vez que juega

Así fue el doble milagro de Messi: Se recuperó para jugar en su equipo y salvó el récord de partidos sin perder con el Barcelona con un golazo en el minuto 89.

Un genio, un mago, un artista, un dios para muchos. Nunca se acabarán los calificativos para intentar describir a Lionel Messi. El astro argentino obró otro 'milagro', esta vez ante el Sevilla. Hacía mucho tiempo que al Barcelona no se le ponía un partido tan cuesta arriba como el del Sánchez Pizjuán, pero la salida desde el banquillo del crack terminó por arreglar lo que pintaba a destrozo. Tal vez habría que remontarse a la eliminatoria de Champions ante el PSG del año pasado, cuando los azulgranas lograron dar la vuelta a la situación en un partido en el Camp Nou que pasará a la historia de las remontadas. La de ayer en Sevilla no fue para tanto, pero sí demostró la tremenda y gigantesca necesidad que tiene el Barça de tener a Messi sobre el campo.

Con un 2-0 en contra, el delantero salió en el minuto 58 para echarse el equipo a las espaldas, una vez más. Coutinho y Dembélé no aprovecharon su ocasión de inicio y al final todo lo resolvió el de siempre. Venía de unas molestias en el aductor de la pierna derecha que le impidieron estar en el batacazo de Argentina contra la selección española y que también le impidieron salir de inicio en el Pizjuán.Desde el banquillo vio cómo su equipo era aplastado por una apisonadora sevillista que dominó el partido casi de principio a fin. En intensidad, en seguridad defensiva, en ocasiones y en goles. Una tormenta perfecta para los aficionados sevillistas y un chaparrón para los azulgranas, que no lograban inquietar la portería de Rico. Tras la reanudación, Valverde mandó calentar a Messi y los cimientos del Pizjuán temblaron. Se avecinaba un tornado.

Salió por el ayer invisible Dembélé y revolucionó el partido. Asistió, dirigió, repartió juego y sirvió asistencias. Un vendaval de juego que llegó justo cuando el Sevilla empezaba a acusar el tremendo esfuerzo. Montella lo vio a tiempo y decidió colocar un doble pivote con N'Zonzi y la entrada de Pizarro, pero ni con esas. Asistencia desde el córner para el gol de Suárez y, un minuto después, gol desde fuera del área, colocado y fuerte, para poner le igualada y mantener al Barça invicto en una Liga que puede ser de récord.

Fuente: Diario Marca

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