Región:
Mundo
Categoría:
Economía

La devaluación del yuan hunde Wall Street y Estados Unidos tilda a China de "manipulador"

  • La devaluación del yuan hunde Wall Street y Estados Unidos tilda a China de "manipulador"
    El Dow Jones cerró con una caída de más de 750 puntos, lo que significó una reducción de su valor en casi 3%. La amenaza de Trump de imponer más aranceles a importaciones chinas y la devaluación del yuan, contribuyeron al desplome. La devaluación del yuan hunde Wall Street y Estados Unidos tilda a China de "manipulador"

El Departamento del Tesoro de EEUU ha designado a China como "manipulador de divisas", después de la devaluación del yuan hasta mínimos de más de una década en el marco de una guerra comercial entre ambos países que se prolonga ya desde hace más de un año.

La guerra comercial entre Estados Unidos y China ha entrado en una nueva fase. El Ministerio de Comercio del país asiático reveló hoy que no sólo se han suspendido las compras de productos agrícolas estadounidenses por parte de empresas chinas, sino que no se descarta que se apliquen gravámenes a la importación de los bienes de este tipo adquiridos después del 3 de agosto. Es su respuesta a los nuevos aranceles anunciados por Trump a productos chinos.

En un comunicado publicado en su página web, la institución lamentó la subida arancelaria y la consideró "una grave violación" de la tregua comercial pactada en junio por Trump y su homólogo chino, Xi Jinping.

El Banco del Pueblo de China -el nombre que recibe el instituto emisor de ese país- dejó el lunes caer el yuan por debajo de las siete unidades por dólar.

En otras palabras: el Gobierno de Xi Jinping ha transformado el tipo de cambio de su divisa en un arma comercial. Un yuan más barato supone que las exportaciones chinas son más competitivas y, al mismo tiempo, que es más difícil para todos los extranjeros vender en ese país. Pero los riesgos para China del movimiento son enormes.

La segunda economía puede ver su sector financiero seriamente afectado por una divisa más barata, que puede provocar una huida de capitales del país. Además, la decisión supone que China pone en peligro, al menos por el momento, a su gran objetivo estratégico, que es pasar de ser una economía basada en la exportación y las manufacturas a otra centrada en los servicios y en la demanda interna. De hecho, la política de Pekín es, desde hace una década, el fortalecimiento del yuan. Así que con su medida del lunes, el Gobierno de ese país ha cambiado, de pronto, una línea de actuación mantenida desde hacía más de una década.

Así pues, lo que sucedió ayer no es solo la ruptura por China de una 'línea roja' de carácter psicológico que Washington insistía en que no debía ser traspasada bajo ningún concepto. Fue, también, un cambio en una de las bases de la economía mundial. Así que no es de extrañar que la ruptura de ese número mágico de siete yuanes por dólar, cuya ruptura ocasionó una oleada de desplomes en las Bolsas mundiales. A eso se sumó la decisión de Pekín de cancelar la compra de productos agrícolas estadounidenses. De hecho, los cultivadores en EEUU de plantas como la soja viven sola y exclusivamente de las subvenciones desde que Pekín les cerró su mercado cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, empezó a imponer aranceles a las importaciones chinas hace más de un año.

A última hora de la noche, en otra medida de alto contenido simbólico, aunque sin consecuencias prácticas, el Departamento del Tesoro declaró oficialmente a China "manipulador de la divisa". Es una medida que el líder de la oposición demócrata, Chuck Schumer, ya solicitó en 2017 al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y que el propio mandatario llevaba tratando de poner en práctica, contra la opinión de sus asesores, prácticamente desde que llegó a la Casa Blanca. Hace 25 años que EEUU no declaraba a ningún país "manipulador de la divisa", una figura que existe en virtud de una ley aprobada en 1988, cuando Ronald Reagan era presidente, con el apoyo tanto de demócratas como de republicanos. China ha rechazado "firmemente" estas acusaciones.

Simbólicas o no, estas medidas afectaron al mercado de lleno. Wall Street se dejó un 3% en una jornada en la que las caídas se centraron sobre todo en el sector tecnológico, con empresas como Apple e IBM perdiendo más de un 4%. Las empresas que producen bienes de capital - es decir, bienes que ayudan a producir otros bienes, como, por ejemplo, maquinaria - también registraron pérdidas. Es una reacción lógica no solo ante el posible cierre del mercado chino, o a la pérdida de clientes en otros países ante un yuan débil, sino a algo más serio: el temor a una recesión mundial ante la dislocación de las cadenas de suministro provocadas por esta guerra comercial entre las dos mayores economías del planeta.

Sea como fuere, este nuevo episiodio de tensión entre EEUU y China se saldó el lunes con una nueva jornada de pérdidas en la mayoría de las bolsas mundiales, entre ellas, las europeas. El selectivo español perdió los 8.800 puntos, con una caída del 1,35%, y firmando su peor registro de los últimos siete meses.

Fuente: El Mundo -EFE