Región:
España
Categoría:
Política

Felipe VI reafirma la soberanía española en Ceuta y Melilla y pide a Marruecos una relación basada en la confianza

  • Felipe VI reafirma la soberanía española en Ceuta y Melilla y pide a Marruecos una relación basada en la confianza.
    Felipe VI reafirma la soberanía española en Ceuta y Melilla y pide a Marruecos una relación basada en la confianza.

Los reyes Felipe VI y Letizia finalizaron este miércoles una histórica visita a las dos ciudades autónomas españolas del norte de África, la primera desde 2007. El monarca defendió la integridad territorial de España, reclamó cooperación y buena fe con Marruecos y recibió un multitudinario respaldo ciudadano, mientras Rabat mantuvo silencio oficial y medios marroquíes cuestionaron el viaje.

MELILLA, 14 de octubre de 2026. La visita de los reyes Felipe VI y Letizia a Ceuta y Melilla concluyó este miércoles con un mensaje político de especial relevancia para las relaciones entre España y Marruecos. En dos jornadas marcadas por el simbolismo institucional, la crisis migratoria del pasado julio y las reivindicaciones de soberanía sobre ambas ciudades, el monarca reafirmó que la integridad territorial española no es negociable, aunque insistió en la necesidad de construir una relación de buena vecindad con Marruecos basada en el respeto, la confianza y la cooperación. 

El recorrido comenzó el martes en Ceuta, donde los monarcas fueron recibidos entre aplausos, banderas españolas y gritos de «¡Viva España!». Durante su discurso, Felipe VI recordó el impacto de la entrada masiva de migrantes registrada a finales de julio, que calificó como una violación de la frontera española y europea. «La soberanía y la integridad territorial de nuestro país no son negociables: son indiscutibles», afirmó. También subrayó que quienes ingresaron irregularmente deben regresar a sus lugares de origen como principio general, aunque mientras permanezcan en España deben recibir un trato digno y humano.

La agenda incluyó encuentros con autoridades locales, visitas a instituciones educativas y un homenaje a las personas fallecidas durante la crisis migratoria. La presencia de los reyes fue interpretada por numerosos residentes como una señal de respaldo estatal después de semanas de incertidumbre. «Nos sentimos muy felices y orgullosos», expresó una vecina de Ceuta citada por la prensa española. La visita también buscó reforzar la convivencia entre las comunidades cristiana, musulmana, judía e hindú que caracterizan a ambas ciudades.

Este miércoles, en Melilla, Felipe VI profundizó ese mensaje y advirtió que cualquier amenaza contra la frontera de un Estado miembro afecta al conjunto de la Unión Europea. «Estamos preparados para defender nuestros valores y nuestras libertades», declaró ante unas 400 personas, entre autoridades, representantes de la sociedad civil y mandos militares. El rey defendió la necesidad de que las instituciones mantengan la unidad y trabajen para garantizar la estabilidad, al tiempo que destacó la diversidad cultural de Melilla, una ciudad de aproximadamente 90.000 habitantes.

Sobre Marruecos, el monarca sostuvo que ambos países deben preservar una relación orientada a la paz, la seguridad y el beneficio mutuo. Para ello, afirmó, son imprescindibles «la confianza», «la responsabilidad» y «la buena fe». Las declaraciones llegan después de que la crisis fronteriza reavivara las tensiones bilaterales y pusiera nuevamente en primer plano las diferencias sobre el estatus de Ceuta y Melilla.

Marruecos mantiene el silencio oficial, pero crecen las críticas en los medios

La respuesta de Rabat se caracterizó por la cautela institucional. Ni el Gobierno marroquí ni la monarquía emitieron una reacción oficial directa durante la visita, aunque medios próximos al discurso oficial criticaron el desplazamiento y se refirieron a Ceuta y Melilla como «enclaves ocupados». En las localidades marroquíes próximas a la frontera, la jornada transcurrió sin las protestas que habían circulado en redes sociales, bajo una importante vigilancia policial. 

La diferencia con 2007, cuando una visita de los reyes eméritos Juan Carlos I y Sofía provocó una fuerte reacción diplomática marroquí, resulta significativa. Esta vez, Rabat parece evitar una confrontación pública inmediata, sin abandonar su histórica reivindicación territorial.

El viaje concluye así con un doble mensaje: España reafirma su soberanía sobre las dos ciudades y busca transmitir seguridad a sus habitantes, mientras Felipe VI deja abierta la puerta al entendimiento con Marruecos. El desafío será transformar esas declaraciones en una cooperación estable en materia fronteriza, migratoria y de seguridad, sin que las diferencias territoriales vuelvan a desencadenar una crisis diplomática.