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Taiwán redefine su modelo tecnológico: de “Made in Taiwan” a “Made with Taiwan” ante el avance de la inteligencia artificial
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La industria tecnológica taiwanesa considera que la creciente demanda de inteligencia artificial y las tensiones geopolíticas obligan a transformar las cadenas globales de suministro. El nuevo modelo busca llevar la capacidad tecnológica de Taiwán al mundo, sin depender exclusivamente de la fabricación dentro de la isla.
TAIPEI, Taiwán. – La industria tecnológica de Taiwán se prepara para una transformación de su modelo productivo frente a dos fuerzas que están redefiniendo las cadenas globales de suministro: el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial (IA) y las nuevas exigencias geopolíticas que llevan a empresas y gobiernos a diversificar la producción.
El concepto que comienza a ganar fuerza entre los principales líderes tecnológicos taiwaneses es pasar de “Made in Taiwan” a “Made with Taiwan”.
La expresión no significa que Taiwán vaya a abandonar su producción local. Por el contrario, implica que las empresas del país buscan mantener en Taiwán sus principales capacidades de innovación, tecnología, ingeniería y coordinación, mientras trasladan parte de la fabricación y de las operaciones a otros mercados.
El objetivo es que los productos puedan ser desarrollados y producidos con tecnología y conocimiento taiwaneses, pero fabricados también cerca de los mercados donde serán utilizados.
Una industria que necesita estar más cerca de sus mercados
El presidente de Foxconn, Young Liu, explicó durante una discusión realizada en SEMICON Taiwan 2026, en Taipei, que los clientes están demandando cada vez más una producción distribuida geográficamente para reducir riesgos.
Al mismo tiempo, distintos gobiernos buscan que una mayor proporción de los productos que consumen sea fabricada dentro de sus propios territorios.
“Tenemos que pensar en cómo hacer con Taiwán, no en Taiwán”, planteó Liu, al resumir el cambio de paradigma que enfrenta la industria.
Según el ejecutivo, la cultura empresarial, el sistema educativo y la estabilidad de las políticas públicas han permitido a Taiwán desarrollar una combinación especialmente competitiva de calidad y velocidad.
La estrategia consiste ahora en trasladar esas capacidades al exterior y producir parte de los bienes en los países donde serán comercializados, manteniendo al mismo tiempo el aporte tecnológico y empresarial taiwanés.
La inteligencia artificial acelera el cambio
El crecimiento de la inteligencia artificial está haciendo que esta transformación sea todavía más urgente.
Cliff Hou, vicepresidente senior y subdirector general de operaciones de TSMC, señaló que la demanda relacionada con la IA está creciendo a un ritmo que supera la capacidad de expansión de la cadena de suministro de semiconductores de Taiwán.
El ejecutivo reveló un dato que refleja la magnitud del fenómeno. La estimación que TSMC había realizado a finales de 2025 sobre la cantidad de equipos que necesitaría adquirir durante 2026 fue utilizada como referencia inicial. Después del primer trimestre, esa necesidad había aumentado hasta 1,5 veces la estimación original y en julio alcanzó 1,9 veces ese nivel.
En otras palabras, las necesidades de capacidad de producción y equipamiento prácticamente se duplicaron en apenas seis meses.
TSMC avanza simultáneamente con la construcción de 13 fábricas en Taiwán y otras cinco o seis en el extranjero, frente a las cuatro o cinco plantas internacionales que la compañía desarrollaba anteriormente.
Sin embargo, incluso con esta expansión, la capacidad disponible todavía no alcanza para responder plenamente al crecimiento de la demanda.
Ya no alcanza con producir más: hay que producir de otra manera
El desafío no se limita a construir nuevas fábricas.
El desarrollo de la inteligencia artificial está elevando simultáneamente las exigencias relacionadas con capacidad de procesamiento, eficiencia energética, tecnologías avanzadas, empaquetado de chips y rendimiento de los sistemas.
Esto obliga a que las compañías colaboren cada vez más estrechamente entre las distintas etapas de la cadena tecnológica.
La industria de semiconductores, además, depende de una extensa red de proveedores especializados de maquinaria, materiales y componentes. Una parte importante de esos proveedores son pequeñas y medianas empresas japonesas que también enfrentan límites de capacidad.
Para Shan-Chieh Chien, presidente de Unimicron Technology, el crecimiento de la IA ya está profundizando la escasez de sustratos para semiconductores y generando la necesidad de desarrollar diseños más grandes y complejos.
“Una Taiwán global”
El CEO de MediaTek, Rick Tsai, sostuvo que una de las principales fortalezas de Taiwán está en la combinación de capacidad tecnológica, flexibilidad y velocidad de respuesta.
Esa combinación permitió a las empresas taiwanesas acompañar diferentes ciclos de innovación tecnológica, desde las computadoras personales y los teléfonos móviles hasta la actual revolución de la inteligencia artificial.
Tsai consideró que la cadena de suministro taiwanesa ya puede ser definida como una “Taiwán global”, en lugar de una operación exclusivamente concentrada dentro de la isla.
El siguiente paso, según esta visión, será profundizar la expansión internacional y asociarse con compañías extranjeras en aquellos segmentos en los que las empresas taiwanesas no cuentan con capacidades suficientes.
Del “Made in Taiwan” al ecosistema global
El cambio planteado por los líderes de la industria puede interpretarse como una evolución del modelo que convirtió a Taiwán en una potencia tecnológica.
Durante décadas, la fortaleza de la isla estuvo asociada a una extraordinaria concentración geográfica de proveedores, fabricantes, ingenieros y compañías especializadas. Esa proximidad permitió desarrollar una cadena de suministro extremadamente eficiente.
Pero el nuevo escenario presenta desafíos diferentes.
Las empresas deben reducir su exposición a interrupciones geopolíticas, acercar la producción a sus clientes y adaptarse a las políticas de localización industrial que están implementando distintos países.
Al mismo tiempo, la explosión de la inteligencia artificial está generando una demanda de chips, equipos, empaquetado y componentes que crece más rápido que la capacidad que puede construirse en un único territorio.
Por eso, el concepto de “Made with Taiwan” propone algo diferente: que Taiwán deje de ser entendido únicamente como el lugar donde se fabrica un producto y pase a funcionar como el centro tecnológico de una red productiva global.
La tecnología, el conocimiento, la ingeniería, la innovación y la capacidad de coordinación seguirían teniendo una fuerte raíz taiwanesa, mientras que la fabricación podría distribuirse entre Taiwán, Estados Unidos, Japón, Europa y otros mercados estratégicos.
El CEO de ASE, Tien Wu, quien moderó el encuentro, resumió el desafío con una premisa que atraviesa toda la industria de semiconductores: la creciente complejidad de la cadena hace imposible que una empresa pueda avanzar sola.
La cooperación entre fabricantes, proveedores de equipos, productores de materiales, empresas de diseño y socios internacionales se convierte así en una condición cada vez más importante para sostener el crecimiento de la industria tecnológica global.
Un nuevo mapa para la tecnología mundial
El mensaje de los principales ejecutivos taiwaneses no es el de una retirada de Taiwán, sino el de una internacionalización de su modelo tecnológico.
En un mundo donde la inteligencia artificial está aumentando vertiginosamente la demanda de capacidad de cómputo y donde las tensiones comerciales y geopolíticas están modificando las cadenas de suministro, Taiwán busca conservar aquello que lo convirtió en una potencia —tecnología, talento, velocidad e innovación— mientras lleva esa capacidad productiva y empresarial a una escala verdaderamente global.
El futuro, según esta visión, ya no sería solamente “Made in Taiwan”.
Sería, cada vez más, “Made with Taiwan”.