- Región:
- EEUU
- Categoría:
- Política
Trump dice que declarará "territorio de Estados Unidos" al estrecho de Ormuz
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a subir el tono en la crisis con Irán. Durante un acto político en una academia de policía de Garden City, Nueva York, el mandatario republicano afirmó que "muy pronto" declarará el estrecho de Ormuz como territorio estadounidense, una vez que su gobierno termine de "derrotar" a Teherán. La frase, lanzada con una sonrisa ante sus simpatizantes, generó de inmediato repercusión internacional por la magnitud de lo que implica: reclamar soberanía sobre una de las vías marítimas más estratégicas del planeta, por donde circula una porción clave del petróleo y el gas que mueve al mundo.
Trump fue categórico al describir el control que, según él, ya ejerce Washington sobre el paso entre Irán y Omán. "Tenemos el bloqueo. Ningún barco puede pasar a menos que nosotros queramos", sostuvo, en línea con publicaciones que había hecho días antes en su red social, donde ya adelantaba que Estados Unidos se quedaría con Ormuz. El anuncio llega en un momento delicado: este lunes 17 de agosto vence el plazo de 60 días fijado en el memorando de entendimiento firmado con Irán en junio, que establecía el cese "inmediato y permanente" de las operaciones militares como paso previo a una negociación de fondo para terminar con la guerra.
Irán no tardó en responder. El viceministro de Exteriores para Asuntos Jurídicos e Internacionales, Kazem Gharibabadi, rechazó de plano las palabras de Trump y fue tajante en redes sociales: aseguró que el estrecho de Ormuz no se conquista "con un tuit ni con portaaviones", ni con una orden ejecutiva ni con un discurso de campaña. La autoridad marítima iraní que administra la zona insiste en que la vía seguirá cerrada hasta que Washington acepte las condiciones impuestas por Teherán para poner fin al conflicto, que ya lleva casi seis meses desde que Estados Unidos e Israel lanzaron sus primeros ataques contra territorio iraní a fines de febrero.
En paralelo al cruce discursivo, el tablero militar también se mueve. El portaaviones USS Abraham Lincoln, que lleva desplegado en la región desde 2025 y acumula ya más de 250 días fuera de puerto, será relevado en los próximos días por el USS George Washington. El recambio busca sostener la presencia naval estadounidense en una zona que sigue siendo el epicentro de la tensión con Irán, aunque no está exento de polémica: familiares de los tripulantes del Lincoln y legisladores demócratas reclamaron explicaciones al Pentágono por el deterioro de las condiciones a bordo, con denuncias de problemas de abastecimiento, agua contaminada y un marcado empeoramiento de la salud mental de la tripulación tras un despliegue tan extendido.
Los reportes incluso mencionan casos de marineros que habrían intentado arrojarse por la borda durante el prolongado tiempo en altamar, algo que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, calificó de "completamente tergiversado". Trump, por su parte, restó importancia a las críticas y sostuvo que el tiempo que el Lincoln pasó en la zona fue, en todo caso, "insuficiente". El clima en el estrecho tampoco ayuda: esta semana dos buques petroleros de la estatal emiratí ADNOC fueron atacados mientras navegaban por la ruta, en un nuevo episodio que confirma cuán volátil sigue siendo la situación en una de las arterias energéticas más sensibles del mundo.
Con el vencimiento del ultimátum a la vuelta de la esquina y ninguna de las dos partes dispuesta a ceder, la escalada retórica de Trump sobre Ormuz corre el riesgo de convertirse en una escalada real. Mientras tanto, la Agencia Internacional de Energía ya advirtió que la reapertura plena del estrecho se vuelve cada vez más urgente a medida que las reservas globales de petróleo se agotan.