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Terremoto en Colombia: la cifra de muertos escala a 169 y ya son más de 900 los heridos a 24 horas de la tragedia
Pereira, Cali, Quibdó, Manizales y Armenia continúan en alerta roja mientras el Ejército coordina desde Chocó las labores de búsqueda y el gobierno declaró el desastre nacional.
A veinticuatro horas del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia en la mañana del lunes, el saldo de la tragedia sigue en ascenso. Según el más reciente reporte de la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales), conocido este martes, la cifra de muertos llegó a 169 y la de heridos superó los 900, con datos que las autoridades advierten podrían seguir modificándose a medida que avanzan las labores de rescate en las zonas más golpeadas. El movimiento telúrico tuvo epicentro a 12 kilómetros de San José del Palmar, en Chocó, con una profundidad de 103 kilómetros, de acuerdo con el Servicio Geológico Colombiano.
El impacto se concentra de manera abrumadora en las capitales departamentales. Cali reporta el mayor número de víctimas fatales, con más de 5.000 viviendas averiadas o colapsadas, tres hospitales fuera de servicio y otros 18 con daños estructurales; el alcalde Alejandro Eder decretó toque de queda y militarizó la ciudad ante hechos de inseguridad durante los rescates. Pereira, la localidad más cercana al epicentro, concentra la segunda cifra más alta de fallecidos, con edificios colapsados en pleno centro, 16 personas atrapadas en el teleférico público y su aeropuerto Matecaña cerrado por daños en la cubierta. Quibdó, Manizales y Armenia completan el mapa de alerta roja, con más de 80 edificaciones colapsadas y al menos seis aeropuertos con operaciones suspendidas en todo el país. En Manizales, la caída de una de las torres de la catedral se convirtió en una de las imágenes más elocuentes de la devastación.
Uno de los episodios más dolorosos ocurrió en un colegio de Calima, en el Valle del Cauca, donde cuatro niños murieron y otros veinte resultaron heridos tras el derrumbe parcial de la infraestructura educativa durante el sismo. Mientras tanto, en Chocó la tierra no deja de temblar: medios locales reportaron una seguidilla de réplicas durante la madrugada de este martes en Istmina y San José del Palmar, lo que mantiene en vilo a las cuadrillas de rescate y a la población que aún no puede regresar a sus viviendas.
El terremoto también golpeó de lleno las telecomunicaciones: más de 3.400 estaciones de telefonía móvil quedaron fuera de servicio en siete departamentos, lo que dificulta la localización de desaparecidos y la coordinación de la ayuda humanitaria. En Quibdó, el hospital local lanzó un pedido urgente de medicamentos e insumos médicos ante el colapso de su capacidad de atención. El general Royer Gómez Herrera, comandante del Ejército Nacional, se trasladó a Chocó junto a la gobernadora del departamento para coordinar in situ las labores del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo.
El presidente Abelardo De La Espriella declaró el desastre de carácter nacional horas después del sismo y viajó personalmente a las zonas afectadas, donde anunció medidas de emergencia y encabezó un Puesto de Mando Unificado en Cali junto al alcalde Eder y la gobernadora del Valle, Dilian Francisco Toro. Allí reconoció que la principal preocupación del Gobierno son los cientos de personas aún reportadas como desaparecidas, y comprometió la articulación de los tres niveles del Estado para intensificar la búsqueda. En el plano político, el presidente del Senado, Honorio Henríquez, pidió a todos los congresistas donar un salario para los damnificados.
La tragedia también activó una ola de solidaridad internacional y local. El papa León XIV expresó su pesar por las víctimas y elevó oraciones por Colombia a través de un telegrama enviado por el cardenal Pietro Parolin. Alemania y Estados Unidos —este último con un aporte de 15,5 millones de dólares— manifestaron su respaldo, mientras en Bogotá se habilitaron seis puntos de donación para los damnificados. La comunidad colombiana radicada en Argentina también se movilizó con una campaña solidaria para asistir a las víctimas del que ya es calificado como el terremoto más devastador que sufre el país en 27 años.