Región:
México
Categoría:
Política

¿El agua será el próximo gran conflicto entre México y Estados Unidos?

  • Tratado de 1944 obliga a México a aportar un volumen quinquenal de agua a Estados Unidos, en función de la disponibilidad del recurso en la cuenca del río Bravo.
    Tratado de 1944 obliga a México a aportar un volumen quinquenal de agua a Estados Unidos, en función de la disponibilidad del recurso en la cuenca del río Bravo.

La tensión entre México y Estados Unidos sumó un nuevo capítulo, pero esta vez no gira en torno a la migración, el comercio o la seguridad fronteriza. El centro de la disputa es ahora el agua.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum advirtió que las entregas de agua a Estados Unidos durante 2026 dependerán de las lluvias y de la situación de las presas en el norte del país. La declaración llega en medio de una sequía prolongada y de crecientes presiones desde Washington para que México cumpla con el histórico tratado bilateral de 1944.

Según ese acuerdo, México debe entregar agua del río Bravo a Estados Unidos cada cinco años. Sin embargo, la escasez de precipitaciones ha complicado el cumplimiento y llevó a ambos gobiernos a revisar el mecanismo. Por primera vez, el tratado comenzará a evaluarse anualmente, en función de la cantidad de lluvia registrada y de los niveles de almacenamiento en las presas fronterizas.

“Ahora hay que revisarlo cada año, a ver cómo vamos de acuerdo a la cantidad de lluvia”, afirmó Sheinbaum al explicar que México acordó entregar una cantidad determinada de agua en 2025 y otra en 2026, siempre que las condiciones climáticas lo permitan.

Del lado estadounidense, el presidente Donald Trump había amenazado meses atrás con imponer aranceles a productos mexicanos si no se cumplían las entregas. La presión llevó a negociaciones iniciadas en diciembre de 2025 y a un acuerdo preliminar por el cual México se comprometió a enviar al menos 350.000 acres-pie de agua por año durante el actual ciclo quinquenal.

Pero el problema va más allá de la política. El norte de México atraviesa una de las peores sequías de las últimas décadas. Estados como Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas enfrentan bajos niveles en embalses y una fuerte preocupación entre productores agrícolas, que temen perder cosechas si el agua se destina al cumplimiento del tratado.

La propia Sheinbaum reconoció que el gobierno está intentando evitar que los agricultores mexicanos resulten perjudicados. Para ello, dijo, ya se realizaron conversaciones con gobernadores y productores de los estados involucrados.

Lo que está en juego no es solo un acuerdo diplomático. El agua comienza a transformarse en un recurso estratégico comparable al petróleo. En un contexto de cambio climático, sequías más intensas y aumento de la demanda, expertos advierten que las disputas por el acceso al agua podrían multiplicarse en distintas regiones del mundo.

La frontera entre México y Estados Unidos podría convertirse así en uno de los primeros grandes escenarios de esa nueva tensión global: un conflicto no declarado, donde la escasez de agua pesa cada vez más en la relación entre dos países profundamente interdependientes.