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Las principales aerolíneas de EE.UU. enfrentan un aumento de US$11.000 millones en costos de combustible por el conflicto con Irán
Las principales aerolíneas estadounidenses, entre ellas American Airlines, Delta Air Lines, United Airlines y Southwest Airlines, podrían enfrentar un aumento de hasta US$11.000 millones en costos de combustible este año como consecuencia del conflicto con Irán y las restricciones al tránsito energético en el estratégico Estrecho de Ormuz. La escalada de tensiones en Medio Oriente ha provocado un fuerte impacto en los mercados energéticos, afectando directamente a la industria aérea.
El precio del combustible para aviones se ha disparado cerca de un 60%, alcanzando un pico de US$3,95 por galón antes de descender levemente hasta alrededor de US$3,40. Ante esta volatilidad, el gobierno de Estados Unidos elevó su previsión del precio promedio anual del jet fuel a US$2,67 por galón, lo que representa un incremento del 37% respecto a las proyecciones realizadas el mes pasado. A diferencia de muchas aerolíneas europeas que utilizan coberturas financieras para protegerse de estas fluctuaciones, las grandes aerolíneas estadounidenses abandonaron estas estrategias de cobertura hace aproximadamente una década, quedando más expuestas a los cambios abruptos del mercado energético.
El combustible sigue siendo el mayor gasto operativo para las aerolíneas a nivel mundial. Según un informe de la International Air Transport Association (IATA), el combustible y el aceite de aviación representan cerca del 28,7% de los costos operativos totales del sector. Con el aumento de los precios del combustible debido a la crisis geopolítica, las aerolíneas podrían trasladar parte de estos mayores costos a los pasajeros mediante incrementos en las tarifas aéreas, lo que podría afectar la demanda en algunos segmentos del mercado.
Aunque el Medio Oriente representa solo una parte limitada de las redes de rutas de estas aerolíneas —y Southwest Airlines ni siquiera opera vuelos hacia esa región— el carácter global del mercado energético hace que el impacto se sienta en toda la industria aérea. Analistas advierten que si el conflicto se prolonga, las aerolíneas de Estados Unidos y del resto del mundo podrían verse obligadas a revisar sus planes de crecimiento y ajustar sus estrategias operativas ante la persistente volatilidad en los precios del combustible.