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El Premio Nobel de la Paz 2025 a María Corina Machado fue recibido por su hija: “Venezuela volverá a respirar”
La hija de María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz 2025, aceptó el galardón en nombre de su madre durante la ceremonia realizada en el Ayuntamiento de Oslo, en Noruega. La líder opositora venezolana, que permanece en la clandestinidad desde las disputadas elecciones presidenciales de 2024, no logró llegar a tiempo al evento debido a razones de seguridad.
Minutos antes de la ceremonia, Machado envió un mensaje de voz afirmando que estaba “segura” y en camino a Oslo, aunque finalmente no pudo presentarse. Su hija, Ana Corina Sosa Machado, recibió el premio y leyó la conferencia escrita por la propia líder opositora.
El Instituto Nobel reconoció a Machado “por su lucha para lograr una transición justa y pacífica de la dictadura hacia la democracia” en Venezuela.
En su discurso, Ana Corina describió el impacto personal de haber pasado dos años sin ver a su madre. Recordó que Machado se vio obligada a ocultarse tras las elecciones de 2024, consideradas fraudulentas tanto a nivel nacional como internacional. “Mientras espero ese momento para abrazarla después de dos años, pienso en los hijos e hijas que no pueden ver a sus madres”, expresó con emoción.
Al leer el mensaje de Machado ante una audiencia que incluía a la familia real noruega, Sosa transmitió un mensaje de esperanza: “Los venezolanos volveremos a abrazarnos, a enamorarnos, a escuchar nuestras calles llenas de música y risas. Nuestro camino hacia la libertad siempre ha vivido dentro de nosotros. Estamos regresando a casa”.
La última aparición pública de Machado fue el 9 de enero de 2025, durante una manifestación contra la toma de posesión de Nicolás Maduro para un tercer mandato. Tras la ola de protestas, más de 2.000 personas fueron detenidas, incluyendo miembros de su coalición política. Temiendo por su seguridad, Machado pasó a la clandestinidad, pero continuó enviando mensajes e intervenciones públicas desde sitios ocultos para mantener activo al movimiento opositor.
Su triunfo en el Premio Nobel revitalizó a sus seguidores y despertó especulaciones sobre si podría viajar a Noruega desafiando la prohibición de salida que pesa en su contra. Sus planes de viaje se mantuvieron bajo estricto secreto, y aún no se conocen los detalles de cómo salió de su lugar de resguardo.
Desde Caracas, algunos simpatizantes expresaron preocupación sobre un eventual retorno. “Sin ella, quedamos desprotegidos”, dijo María, de 66 años. Otros insistieron en que su liderazgo debe mantenerse dentro de Venezuela.
El reconocimiento llega en un momento de alta tensión entre el gobierno de Maduro y Estados Unidos. Washington ha intensificado la presión diplomática y militar, mientras acusa al régimen venezolano de facilitar redes de narcotráfico y contrabando en el Caribe.
Al enterarse del premio en octubre, Machado habló telefónicamente con el presidente estadounidense Donald Trump, a quien agradeció su apoyo a la causa venezolana. También respaldó las operaciones estadounidenses contra embarcaciones vinculadas al crimen organizado en el Caribe, acciones cuestionadas por expertos en derecho internacional.
La concesión del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado constituye un hito para el movimiento democrático venezolano. Su valentía, su permanencia en el país pese a amenazas y su capacidad para unificar a la oposición han sido elementos claves destacados por el Comité Nobel. La figura de Machado continúa siendo un símbolo de resistencia civil ante la crisis política que afecta a Venezuela.