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Steve Bannon se entrega al FBI tras ser acusado de desacato al Congreso de EEUU
Una jueza de EE.UU. ordenó este lunes la liberación del ultraderechista Steve Bannon, aliado del expresidente de EE.UU. Donald Trump (2017-2021), horas después de que se hubiera entregado al FBI, aunque le retiró el pasaporte para evitar que se fugue del país.
Steve Bannon, exasesor de Donald Trump, se ha mostrado desafiante mientras se abría paso entre la multitud de periodistas que lo esperaba ante la sede del FBI en Washington. Hasta allí acudió este lunes a entregarse tras haber sido acusado de desacato al Congreso de Estados Unidos por no comparecer ante la comisión que investiga el ataque al Capitolio del 6 de enero. Bannon declaró alto y claro antes de acceder que iba a “tumbar el régimen de Biden”.
Tras su comparecencia, el juez no consideró necesario que permaneciera detenido y le dejaron marchar con ciertas condiciones, como la entrega de su pasaporte y tener que comparecer dos veces por semana ante las autoridades hasta que comience el juicio. Bannon se mostró muy combativo en sus declaraciones a la prensa tras su salida del edificio del FBI y tildó todo el proceso una farsa que acabará estallando en la cara de Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de representantes que inició el comité de investigación, el fiscal general (Merrick Garland) y el presidente de EE UU. “Se han metido con el tipo equivocado”, advirtió Bannon con soberbia. Según los reporteros que pudieron asistir a la vista, Bannon tuvo un comportamiento muy distinto en el interior del edificio del FBI, con tono calmado y respetuoso.
El que fuera arquitecto de la campaña presidencial de Donald Trump se puso a disposición de las autoridades federales esta mañana después de que a última hora del viernes fuera acusado penalmente de dos cargos de desacato: uno por negarse a comparecer para declarar ante el Congreso y otro por rehusar proporcionar documentos en respuesta a la citación del comité de la Cámara de Representantes que investiga el ataque perpetrado por una turba de seguidores del expresidente Trump el 6 de enero.
Bannon, de 67 años, lanzó un mensaje antes de entregarse a la justicia a través de su programa por internet WarRoom, en el que pedía a sus seguidores que se mantuvieran “atentos”. “No quiero que nadie se despiste de lo que hacemos cada día, ¿está claro?”, declaró el radical. “Quiero que os mantengáis firmes en el mensaje”, añadió mirando a cámara. “Muchas gracias”, concluyó para a continuación ingresar en el edificio federal.
La imputación contra Bannon es un hito. Es la primera vez que alguien es acusado de desacato ante el Congreso al invocar el privilegio ejecutivo, que protege las comunicaciones del presidente con su equipo. Aunque la diferencia radica en que en casos anteriores se reclamaba el testimonio de acusados sobre su servicio en el Gobierno, pero Bannon abandonó su trabajo en la Casa Blanca en 2017, bastante antes del periodo que investiga el comité de la Cámara.