Región:
Colombia
Categoría:
Política
Article type:
Opinión

Colombia elige presidente: entre el “blindaje” de Gustavo Petro y el fenómeno de Paloma Valencia

  • Colombia elige presidente: entre el “blindaje” de Gustavo Petro y el fenómeno de Paloma Valencia.
    Colombia elige presidente: entre el “blindaje” de Gustavo Petro y el fenómeno de Paloma Valencia.
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Colombia
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Opinión
Autor/es:
Por Raúl Zapata
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La jornada electoral del pasado 8 de marzo ha dejado un mapa político en Colombia que, lejos de despejar dudas, ha servido para trazar las líneas de batalla de una de las contiendas presidenciales más polarizadas de la historia reciente. Los resultados al Congreso y las consultas interpartidistas no solo definieron curules; también definieron el tono de la narrativa que dominará al país de aquí a mayo.

Por un lado, el Pacto Histórico, bajo la sombra del presidente Gustavo Petro, logró consolidar su base en el Legislativo. Con una bancada que se mantiene como la mayor fuerza, el oficialismo envía un mensaje de resistencia. Para Petro, este resultado es un “blindaje” necesario. La validación de que, a pesar de las críticas, su capacidad de movilización permanece intacta permite que Iván Cepeda, heredero natural de las banderas del Gobierno, llegue a mayo con una estructura robusta y una maquinaria aceitada.

Sin embargo, el hecho político que sacudió el tablero fue la contundencia de Paloma Valencia. La senadora del Centro Democrático no solo ganó “La Gran Consulta por Colombia”, sino que lo hizo con una votación que superó los 3 millones de sufragios. Valencia ha logrado transformar el voto de opinión en una fuerza electoral que hoy luce como la principal retadora.

Pero su ascenso no es el único fenómeno en la derecha. Aquí entra la figura de Abelardo de la Espriella. La disputa entre Valencia y De la Espriella plantea un escenario de fragmentación que podría convertirse en el mejor aliado de Petro y Cepeda.

Mientras Valencia celebra su legitimidad democrática en las urnas, De la Espriella —quien decidió no participar en la consulta y apostar por su propio movimiento, “Defensores de la Patria”, además del apoyo de Salvación Nacional— ha sido crítico con lo que llama la “falsa derecha”. El abogado penalista, apodado el “Tigre”, mantiene una intención de voto sólida que ronda el 18%, apelando a un discurso de outsider y de mano dura que choca con la estructura institucional del uribismo que representa Paloma.

¿Cómo beneficia esto a Cepeda? La respuesta es aritmética simple: la división. Mientras la derecha no logre unificar el llamado “voto de orden”, Cepeda —quien lidera cómodamente las encuestas con más del 35%— observa cómo sus opositores se desgastan en una guerra interna por definir quién es el “verdadero” representante de la oposición.

Si De la Espriella persiste en llegar a la primera vuelta por fuera de la coalición de Valencia, el riesgo de que el oficialismo gane en primera vuelta o llegue con una ventaja difícil de remontar a junio es altísimo.

Por otro lado, esta fricción también podría perjudicar a Cepeda si Valencia logra capitalizar el espíritu de “unidad necesaria” tras su victoria. Si la senadora consigue atraer a los sectores más moderados que temen el estilo disruptivo de De la Espriella, podría presentarse como la única opción viable y organizada frente al continuismo del Pacto Histórico.

Colombia despertó hoy con un nuevo tablero: uno donde el poder legislativo le pertenece a la izquierda, pero donde el entusiasmo de las consultas le dio una cara visible a la oposición. La pregunta para las próximas semanas es si el “Tigre” y la senadora Valencia podrán deponer egos en favor de una alianza o si su disputa terminará pavimentando el camino para que el proyecto de Petro se extienda por cuatro años más de la mano de Cepeda.