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La dimisión de Óscar Puente desata una nueva crisis política en el Gobierno de Sánchez
La salida del ministro de Transportes, tras el accidente ferroviario de Urda que dejó 69 muertos, abrió un nuevo frente para el Ejecutivo español. También renunció el presidente de Adif, mientras el PP exige explicaciones al jefe del Gobierno y el PSOE intenta convertir la decisión en un argumento electoral.
La crisis política en España se profundizó tras la dimisión de Óscar Puente como ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, anunciada el martes 3 de noviembre, casi una semana después del trágico accidente ferroviario de Urda, en Toledo, que dejó 69 fallecidos y más de 200 heridos. La decisión sorprendió incluso dentro del Gobierno y terminó abriendo un nuevo escenario de tensión a menos de un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre.
Puente explicó que no podía continuar en el cargo después de dos accidentes ferroviarios de esa gravedad en menos de un año, en referencia también al siniestro de Adamuz, en Córdoba, ocurrido en enero y con 46 víctimas mortales. Justificó su salida como una decisión de «dignidad política, coherencia y empatía con las víctimas». Además, renunció a integrar las listas electorales del PSOE.
La salida tuvo un antecedente político significativo: según publicó elDiario.es, Pedro Sánchez le había pedido que no dimitiera cuando el ministro puso su cargo a disposición del presidente tras el accidente. El Ejecutivo consideraba que su continuidad era necesaria para gestionar la crisis y dar explicaciones. Sin embargo, Puente terminó anunciando su decisión en el Congreso, después de comparecer ante la Diputación Permanente. Sánchez posteriormente respaldó públicamente su renuncia y destacó que el exministro había dado la cara.
Más renuncias y cambios en Transportes
La crisis sumó otro movimiento el miércoles, cuando Luis Pedro Marco de la Peña presentó su dimisión como presidente de Adif, el administrador de las infraestructuras ferroviarias. Su salida se produjo después de reunirse con Carlos Cuerpo, vicepresidente primero y ministro de Economía, que asumió de manera transitoria las competencias de Transportes. El secretario de Estado, José Antonio Santano, número dos de Puente, continúa en su puesto.
La sucesión de salidas elevó la presión sobre el Gobierno y abrió interrogantes sobre la responsabilidad política y la gestión del sistema ferroviario. La oposición reclama explicaciones sobre el mantenimiento de las infraestructuras y los mecanismos de seguridad, mientras continúa la investigación para determinar las causas del accidente.
La oposición apunta directamente a Sánchez
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, calificó de «teatrillo» la comparecencia de Puente y cuestionó la forma en que anunció su dimisión. También sostuvo que Sánchez conocía previamente la decisión y reclamó que el presidente asuma responsabilidades. «Puente se va, pero Sánchez se queda», resumió la crítica del dirigente popular.
En paralelo, el PSOE comenzó a utilizar la renuncia como argumento de campaña bajo el lema «No todos somos iguales», mientras otras salidas de dirigentes y colaboradores del entorno socialista alimentan el debate sobre el desgaste del oficialismo. La crisis ferroviaria se convirtió así en uno de los principales focos de la precampaña electoral española.