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Crisis migratoria en España: más de 50 mil personas llegan a Ceuta desde Marruecos y crece la tensión
Pedro Sánchez viajó a la ciudad autónoma mientras el Gobierno desplegó al Ejército y acelera los retornos. Italia plantea suspender temporalmente Schengen con España y Francia refuerza sus controles fronterizos.
Madrid/Ceuta. La crisis migratoria que golpea a Ceuta se convirtió este viernes en uno de los principales focos de tensión política y diplomática de Europa. Cerca de 50.000 personas habrían conseguido entrar desde Marruecos en las últimas 24 horas, según estimaciones difundidas por autoridades españolas, mientras al menos 34 migrantes murieron en el intento de alcanzar el enclave a nado, de acuerdo con las últimas actualizaciones de medios españoles.
La llegada masiva desbordó la capacidad de respuesta de Ceuta, una ciudad de alrededor de 85.000 habitantes. Familias, menores y personas exhaustas se concentraron en diferentes puntos de la ciudad, mientras Policía Nacional, Guardia Civil y unidades del Ejército fueron desplegadas para reforzar la seguridad y colaborar en la gestión de la emergencia.
La presión también se extendió a Melilla, donde las autoridades cerraron el principal paso fronterizo con Marruecos después de que cientos de personas intentaran acceder a la ciudad. En el lado marroquí se registraron enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y grupos que intentaban avanzar hacia las fronteras españolas.
Sánchez: “Garantizar la seguridad de los ceutíes”
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, viajó este viernes a Ceuta acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, para conocer personalmente la situación.
Sánchez aseguró que su Gobierno utilizará “todas las herramientas” disponibles para garantizar la seguridad de los habitantes de Ceuta, restablecer la convivencia y afrontar la emergencia. También atribuyó la llegada masiva a la actuación de mafias, en un contexto marcado por la interpretación de una reciente resolución judicial.
El Ejecutivo español sostiene además que los acontecimientos no están relacionados con la regularización de migrantes aprobada por España, como han afirmado algunos sectores políticos y medios, y anunció que aplicará los acuerdos existentes con Marruecos para acelerar las repatriaciones, respetando el derecho internacional.
Italia eleva la presión sobre Madrid
La crisis abrió además un nuevo frente diplomático dentro de la Unión Europea. El Gobierno de Giorgia Meloni cuestionó la política migratoria española y planteó la posibilidad de suspender temporalmente la libre circulación con España dentro del espacio Schengen.
El ministro italiano de Exteriores, Antonio Tajani, sostuvo que la inmigración irregular representa un riesgo para la seguridad y cuestionó las decisiones adoptadas por el Gobierno de Sánchez. Meloni, por su parte, afirmó que Italia no permanecerá de brazos cruzados ante la inmigración irregular.
España respondió con dureza. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, calificó las declaraciones italianas de “impropias” de un país aliado y convocó al embajador de Italia para trasladarle el malestar del Gobierno español.
Francia adopta una posición diferente
Francia, aunque también decidió reforzar sus controles, mantiene una posición más moderada que Italia.
El presidente Emmanuel Macron ordenó tomar “todas las medidas oportunas” para reforzar los controles en la frontera con España y ofreció a Madrid apoyo adicional, incluso a través de Frontex, la agencia europea de fronteras.
El ministro francés del Interior, Laurent Nuñez, anunció además la activación de una fuerza de intervención rápida para realizar controles más exhaustivos y señaló que mantiene contactos con su homólogo español.
La diferencia de posiciones deja en evidencia que la crisis de Ceuta ya no es únicamente un problema bilateral entre España y Marruecos: se ha convertido en un nuevo desafío para la política migratoria y la seguridad de la Unión Europea.
Mientras España busca recuperar el control de la situación y gestionar los retornos, Italia reclama medidas más duras y Francia opta por reforzar sus fronteras y ofrecer cooperación a Madrid.
El episodio vuelve a colocar en el centro del debate europeo la cuestión de cómo proteger las fronteras exteriores de la UE sin poner en riesgo la libre circulación dentro del espacio Schengen, en un contexto de creciente presión migratoria sobre las fronteras del continente.