- Región:
- España
- Categoría:
- Sociedad
La Casa de los Italianos, un edificio que encierra más dudas que certezas
El Estado italiano ya metió cartas en el asunto y abrió un proceso de investigación por el funcionamiento en Barcelona de La Casa de Los Italianos, una entidad que realiza numerosas actividades lucrativas en la comunidad catalana cuando no cumpliría con la legitimidad para realizarlas.
La investigación se realiza para determinar la verdadera titularidad y el uso de una imponente y valiosa propiedad que pertenece al Estado italiano y que está ubicada en la zona de Paseo de Gracia, una de las más caras de la ciudad catalana.
El hecho tiene un antecedente histórico, que es el siguiente: El 7 de noviembre de 1911, la Sociedad Italiana de Beneficencia y Escuelas de Barcelona compró un edificio ubicado en la calle Pasaje Méndez Vigo número 8. Esta asociación benéfica, surgida sin ánimo de lucro, tuvo en aquel momento como finalidad la escolarización gratuita de los niños italianos y la ayuda a las familias italianas económicamente necesitadas.
Vale aclarar que la Sociedad Italiana de Beneficencia había sido instituida en 1882, durante la vigencia del reinado que gobernó a Italia.
En ese flamante inmueble comenzó sus actividades, inmediatamente después de ser adquirido en 1911, la llamada Casa Degli Italiani (Casa de los Italianos). Según establecieron sus estatutos, el uso del inmueble de la sociedad benéfica debía ser supervisado y garantizado por la embajada y el consulado italianos con la atenta observación de que si allí no se cumplía o se dejaba de lado el fin para el que había sido creado, es decir, el de funcionar como escuela, la propiedad debía ser reintegrada al Estado italiano, por ser patrimonio suyo.
Tiempo después, los virajes políticos sucedidos en Italia, primero por la Guerra Civil, y el posterior fin de la monarquía local que abrió paso a la llegada de la República, generaron una confusión en muchos órdenes de los que los estatutos de la Casa Degli Italiani no pudieron ser ajenos. En consecuencia, un grupo de personas, que no formaba parte de la entidad benéfica, al parecer se apropió de ella a sabiendas de que no había alguien que reinvindicará su titularidad y creó una asociación privada, a la que le dieron un nombre que era similar al que anteriormente le habían dado sus predecesores.
La llamaron La Casa de los Italianos. La similitud del nombre usado por los nuevos usufructuarios del inmueble hizo creer a la comunidad en general que se trataba de los mismos dueños de siempre y que la entidad cumplía con idénticos objetivos por los que había sido fundada en 1911.
La realidad es que no se trataba de la antigua sociedad benéfica, sino de una nueva que inició una etapa de numerosas actividades lucrativas.
En los últimos años, más precisamente a partir de 2020, el Senado italiano y la justicia española están investigando a quién o quiénes les corresponde la titularidad de la propiedad debido a que tiene serias sospechas de que está siendo usada de manera ilegítima y que, además, está recibiendo aportes anuales del Estado central, entre los cuales se incluirían el pago del alquiler del inmueble y habría otros ingresos que no tendrían justificativos legales.
Hay un dato que enrarece aún más la situación descripta. Es que la citada asociación privada tiene una fuerte actividad de control en las escuelas italianas situadas en Barcelona, ya que participa en sus consejos de administración y hasta exige el cobro de aportes anuales.
Por otro lado, la actividad fiscal de esta asociación también está siendo observada porque habría serios incumplimientos, como, por ejemplo, la emisión de recibos sin facturas, lo que comprobaría entonces que llevaría adelante un sistema contable irregular y poco claro.
La investigación abierta por el Senado italiano tiende también a averiguar cuál fue el destino que se le dieron a los tres millones de euros que la asociación ha recibido en 10 años sin presumiblemente rendir cuentas al Estado español, así como tampoco al italiano por la actividad en un edificio que, de acuerdo a lo establecido en 1911, debe ser usado para realizar actividades sin ánimo de lucro.
Por si esto fuera poco, en enero de 2020, el Ayuntamiento de Barcelona determinó que el inmueble nunca tuvo permisos para que allí se realicen actividades escolares, debido a que no reúne las condiciones técnicas para hacerlo. Ahora bien, si esto es así, ¿Cómo se ha permitido poner en riesgo la integridad de los niños? ¿Quién no hizo su trabajo de control?, son algunas de las tantas preguntas que surgen.
Los italianos que viven en Barcelona siguen de cerca este proceso de investigación que se está realizando en Italia, y esperan una respuesta por parte de las autoridades involucradas, que ponga claridad a un asunto que hasta ahora tiene demasiados misterios.