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De ídolo a leyenda universal: La pelota llora ante el desafío de un mundo sin Diego

  • De ídolo a leyenda universal: La pelota llora ante el desafío de un mundo sin Diego
    Diego Maradona y el Dr. Jorge Irineo De ídolo a leyenda universal: La pelota llora ante el desafío de un mundo sin Diego
Región:
Argentina
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Sociedad
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Enfoques
Autor/es:
Por Jorge Irineo
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Como Ícaro, el hijo de Dédalo, prisionero del Minos en el laberinto, Diego voló y nos hizo volar a todos.  En su vuelo casi imposible hacia el sol se le derritieron sus alas y cayó.  
Su vuelo valió la pena, logro que voláramos todos, sacándonos nuestras penas y compartiendo sus alegrías. Diego, que acaso fue su propio Dédalo supo transitar los laberintos de su vida y venció al minotauro. 

Había abandonado su plan nutricional, estaba muy anémico. Quería reunirse con todos sus hijos y no pudo.
Diego confesó que estaba cansado de ser Maradona y como el príncipe Macbeth murió atrapado por sus propios fantasmas. Y esto fue implacable. 

El caos en la Casa de Gobierno donde se realizó el velatorio quedó atrás. Ahora todos quieren saber qué paso realmente. 

Declararon Dalma, Gianinna y Jana. Luego allanaron la casa del Dr. Leopoldo Luque, médico personal de Diego.

Se entregó en una comisaría el empleado de la funeraria que sacó la repugnante foto con el cadáver. 
La familia no puede disponer totalmente del cuerpo por la demanda de filiación de Santiago Lara, quien pidió la exhumación del cadáver.

La millonaria herencia preanuncia otro escándalo y una batalla legal.

“Fue triste, indigno y deshonesto trato en las redes sociales”, me dijo personalmente el Dr. Fernando Burlando, abogado de Claudia Maradona

Gloria a Dios en las alturas mientras continúan los enigmas.

Sedantes alcohol y falta de controles médicos. Siguen las contradicciones y las mentiras de los enfermeros. ¿Quiénes fueron los responsables de la muerte?

Clase, garra y corazón. Su lucha contra los poderosos, su visión de los pobres. Diego tuvo un adiós merecido en todos los barrios, en todas las canchas y en todo mundo.

Un milagro que solo pudo conseguir el barrilete cósmico que estaba con una fuerte depresión y crisis de identidad, afectado por una intoxicación de medicamentos alcohol en total abandono murió abandonado a su suerte. Diego es ahora el Dios pagano.

Como dijo Dalma en la carta desgarradora a su padre, “la vida es un ratito, nos vemos pronto, papá”. 

Como Ícaro, el hijo de Dédalo, prisionero del Minos en el laberinto, Diego voló y nos hizo volar a todos.  En su vuelo casi imposible hacia el sol se le derritieron sus alas y cayó.  

Su vuelo valió la pena, logro que voláramos todos, sacándonos nuestras penas y compartiendo sus alegrías. Diego, que acaso fue su propio Dédalo supo transitar los laberintos de su vida y venció al minotauro. 

Murió Diego pero resucito “San Maradona”.

Quién se hará cargo de esta muerte, de esta infamia. Una crónica con final anunciado que pudo haberse evitado. Los giles especuladores e indignos repugnantes que se creen vivos no saben que Diego ya resucito en los corazones en sus seguidores.
Sus amigos, como yo, nunca perdonamos y no perdonaremos a quienes no escucharon las alarmas que Diego estaba lanzando. Que terminó en una necrológica si razón.  Seguimos escribiendo tu historia, te vamos a extrañar, gracias por haber existido. Por fin vas a estar en el cielo abrazando Don Diego y Dona Tota. Que descanses en paz, amigo.