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Política

Trump cumple otra promesa de campaña: Mano dura contra indocumentados

El Departamento de Seguridad Nacional elaboró nuevas directrices radicales pensadas para detener y deportar a inmigrantes que vivan sin permiso en Estados Unidos. Las nuevas directrices del departamento de Seguridad Interior fueron difundidas este martes.

El departamento de Seguridad Interior contratará 15.000 nuevos agentes y ampliará el foco de la persecución a casi todos los que lleven menos de tres años en el país, el núcleo de la nueva medida migratoria radica en la posibilidad de aplicar las expulsiones inmediatas a prácticamente todos inmigrantes indocumentados con cargos criminales, y también a aquellos que hayan "abusado" de los beneficios públicos. Con las nuevas directrices el foco se amplía y se reducen a “extremadamente limitadas excepciones” los casos que se libran de la norma. Hasta ahora los agentes tenían como objetivo prioritario la captura de todos aquellos que hubiesen cometido un delito grave. También se restringe la práctica de dejar en libertad condicional a los detenidos. “Esta medida será usada excepcionalmente y solo en los casos donde, después de un atento estudio de las circunstancias se considere necesaria por razones humanitarias o por un significante beneficio público”, sostiene la orden. Ahora comenzaría a regir la expulsión inmediata, el objetivo es devolverles lo antes posible a sus países de origen. Esta modalidad se aplicaba hasta ahora a aquellos inmigrantes que hubiesen pasado menos de dos semanas en el país y estuviesen a no más de 160 kilómetros de la divisoria. Con la nueva orden se anulan los límites geográficos y se extiende su aplicación a todos aquellos que lleven hasta dos años en territorio estadounidense. Sólo quedarán fuera los menores, los peticionarios de asilo y quienes pueden demostrar la legalidad de su estatus migratorio. El Gobierno de Trump sostiene que es prioritario asegurar la frontera sur, para ello pone en marcha con carácter inmediato la búsqueda de fondos para “diseñar, construir y mantener el muro”. En esta línea, también abre el proceso para “identificar y cuantificar todas las fuentes directas o indirectas de ayudas federales y asistencia al Gobierno mexicano”. El magnate prometió reforzar la seguridad en las fronteras mediante la construcción de una pared, forzando prácticamente al Gobierno mexicano a pagar por ello. La promesa se convirtió en una de las primeras políticas ejecutadas de su Gobierno. "El incremento de la inmigración ilegal en la frontera sur ha rebasado la capacidad de las agencias federales y los recursos, y ha causado una seria vulnerabilidad de seguridad nacional a Estados Unidos", escribió oportunamente John Kelly, Secretario de Seguridad Nacional. Las detenciones en la frontera sur de Estados Unidos han aumentado adicionalmente entre 10.000 y 15.000 por mes de 2015 a 2016, agregó. Fuera de estos planes queda, según los borradores, el programa del ex presiente Obama destinado a proteger a los “dreamers”, los menores escolarizados que llegaron sin papeles a Estados Unidos. Un sistema que permitido otorgar permiso de trabajo a 750.000 inmigrantes y que el propio Trump reconoció que le será complicado liquidar. “La situación de estos menores es muy difícil para mí, mucho… porque yo amo a esos niños; yo mismo tengo niños y nietos, y encuentro muy, muy difícil hacer lo que las leyes ordenan. Y todos saben que la ley es dura”, dijo el Presidente norteamericano hace una semana.