Región:
América
Categoría:
Sociedad

El 50% de las familias de América Latina sufre violencia doméstica

Se trata de un complejo fenómeno multicausal, que responde a factores sociales, económicos, y esencialmente emocionales, que no respeta estratos sociales, ni socioeducativas, porque traspasa la barrera del respeto

De acuerdo a diversos estudios estadísticos, realizados en las últimas décadas en América Latina, surge que el 50 % de las familias sufre, o ha sufrido alguna de las formas con las que se manifiesta el problema, llamado" Violencia Doméstica".
Nos encontramos frente a un flagelo social que existe desde los comienzos de la humanidad, donde se valía la "ley del más fuerte", como forma de sobrevivir. Sin embargo, los actores sociales de equipos multidisciplinarios, que han trabajado a través de las generaciones, y los que aún lo hacemos, confirmamos que se trata de un complejo fenómeno multicausal, que responde a factores sociales, económicos, y esencialmente emocionales, que no respeta estratos sociales, ni socioeducativas, porque traspasa la barrera del respeto, y es cuándo irrumpe el ejercicio cíclico del poder que realiza una persona que se ubica en una postura de poder frente a otra que se encuentra en inferioridad de condiciones, (niños, mujeres y discapacitados).

Así mismo, los estudios demográficos y sociales y antropológicos nos informan que también los hombres son víctimas de violencia, pero en un porcentaje menor que correspondería al 10% de la población. Hoy Valeria nos convoca a pensar en tantas y tantas Valerias que han transitado por los consultorios de los profesionales de la salud,(médicos, psicólogos, psiquiatras), y por los lugares a los que se acude a pedir ayuda, y protección legal. Y una y otra vez, nos preguntamos, "qué fallo:".- Quizás fallamos todos, falla la Sociedad porque en su ontogénesis está instaurado un "modelo de ser hombre y mujer" que no nos enseña a validar la igualdad de derechos y obligaciones para todos los ciudadanos independientemente de la edad, raza, y género.
Fallan nuestras familias, porque repetimos un comportamiento aprendido, o una mala forma de resolver los conflictos y las diferencias, y lo peor es que se transmite de generación en generación, y se hace visible cuándo lo manifestamos, en la escuela, en el juego, el deporte, en nuestras relaciones de pareja, y en ocasiones, también en el ámbito laboral, Falla la baja autoestima de hombres y mujeres que negamos aspectos que aparecen ya en los comienzos de la relación. (Pacto fundante). Falla la omnipotencia humana que nos hace creer, que un dispositivo de seguridad ( restricción de acercamiento, mandato legal, dispositivos electrónicos, notificaciones policiales) logrará frenar el comportamiento desenfrenado de una persona que no tiene la capacidad de percibir al otro como un ser humano portador de derechos, porque"en su estructura mental no hay límite".
Finalmente, una vez más, la desaprobación de estos actos, nos convocan a seguir pensando, que así sea.

Autora: Lic. Rosana G. Silva Perito-Especializada en Violencia doméstica