Región:
Europa
Categoría:
Sociedad

Un pueblo a oscuras por la marihuana

Sant Miquel de Fluvià, una pequeña localidad catalana de 800 habitantes, sufría reiterados cortes de luz. El misterio resolvió: una serie de plantaciones ilegales de marihuana, para cuyo cultivo se utilizaba una gran cantidad de electricidad.

El negocio estaba controlado, en su mayoría, por una misma familia, que ejercía "fuertes medidas de presión" sobre sus vecinos para evitar que declararan en su contra, según la Policía. El grupo había adquirido inmuebles cercanos a su vivienda para cultivar las plantas. Los agentes desmantelaron diez plantaciones y se incautaron de más de 1.600 plantas que estaban a punto de ser cosechadas y distribuidas en España y en Francia. En total, ocho personas fueron detenidas.
Según explicó la Policía en un comunicado, los cortes de luz se debían al "elevado" consumo de "los equipos de refrigeración e iluminación" utilizados para cultivar las plantas en varias viviendas de Sant Miquel de Fluvià, una localidad catalana de 800 habitantes.
La operación “Banyo” se inició hace un año y culminó en enero. Endesa, Empresa líder del sector eléctrico español, confirmó que efectivamente el consumo era muy superior al contratado y que podía ser un indicio de que se estaba cultivando droga porque el exceso de consumo sobrecargaba la red y generaba problemas puntuales. El día 18 se registraron ocho domicilios y almacenes en varias localidades cerca de Figueres, ciudad ubicada en el norte de la provincia de Gerona, Cataluña, y se detuvo a tres encargados las plantaciones. Al día siguiente se detuvo al responsable de la organización. El día 24, se hicieron seis registros y cuatro detenciones en Sant Miquel de Fluvià, donde estaba la mayor parte de las plantaciones controladas por una sola familia.
Este clan familiar de etnia gitana había adquirido casas unifamiliares, en un radio de 300 metros de la vivienda donde residían, para tenerlas todas controladas. Algunas estaban protegidas por guardas y otras por perros peligrosos. En todas las plantaciones se sustraía el suministro eléctrico de la red general. El consumo de los equipos de refrigeración e iluminación de estas plantaciones de interior era tan elevado que en las casas más cercanas a las plantaciones eran habituales las bajadas de tensión, tanto, que algunos vecinos no podían utilizar determinados electrodomésticos por las noches. En los días de frío polar de principios de enero, también se había dado algún apagón por la noche, momento en que todos los vecinos consumían más electricidad.