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Política

La Premier del Reino Unido se reunirá con Donald Trump

Theresa May será la primera líder internacional en reunirse con el nuevo Presidente de los Estados Unidos. Pese a que es una reunión simbólica, estará cargada de señales.

Trump y May se reuniran éste viernes en Washington. Si bien la relación, hitorias y visiones, que comparten Londres y Washington son cercanas, éste encuentro en particular tendrá el agregadod especial de sus personajes. Trump no solo expresó su apoyo de forma pública y controvertida a la salida de Reino Unido de la Unión Europea, sino que también se refirió a su propia sorprendente victoria en las presidenciales como la versión estadounidense del "brexit". May, por su parte, se ganó el difícil trabajo de sacar a Reino Unido de la UE. Con Trump todavía en su primera semana como presidente, tratando de poner en operación al personal y la administración, es difícil que haya decisiones concretas. Pero el encuentro escenifica lo que ambos buscan, apoyo mútuo y una relación especial. Lo que sí se espera es que ambos líderes declaren su intención de negociar un acuerdo bilateral de libre comercio. Trump lo había prometido cuando dijo que Londres no tendría que esperar por un tratado con Estados Unidos. Y para May, quien optó por un "brexit" duro, es de suma importamcia ser recibida oficialmente en la Oficina Oval y ganar la certeza de que la administración de Trump tiene la intención de alcanzar un nuevo acuerdo. Establecer este tipo de acuerdos bilateral es especialmente relevante cuando el socio comercial Estados Unidos, más allá de que un acuerdo de este tipo todavía esté a varios años de concretarse, debido a que Reino Unido no puede firmar tratados hasta abandonar la UE. Al recibir a la premier encargada de sacar a Reino Unido de la UE, Estados Unidos envía una fuerte señal de la importancia que la administración de Trump asigna a Gran Bretaña y cómo ve con distancia a la UE. Pero la visita de May no solo supone un mensaje para la UE, sino que indica el rediseño político a nivel mundial.

En tanto, fue remitida al Parlamento la ley para notificar la salida de la UE y, el Gobierno, brindó apenas cinco días debatir y votar el texto, que autoriza escuetamente al Ejecutivo británico a invocar el artículo 50 del Tratado de Lisboa. La maniobra de urgencia de May provocó una avalancha de críticas entre los diputados, que acusan a la premier de "despreciar" el Parlamento. El ministro para el Brexit, David Davis, recalcó en la Cámara de los Comunes que la intención del Gobierno es "aprobar la ley lo antes posible" para evitar demoras en el calendario y poder invocar el artículo 50 antes de finales de marzo. La oposición laborista criticó la intención de dar carpetazo al asunto por la vía rápida y sin informar a los diputados de sus planes para la negociación.Tras la sentencia del Tribunal Supremo y ante las demandas de decenas de diputados de su propio partido, Theresa May se comprometió a presentar en el Parlamento un Libro Blanco del Brexit, con los puntos clave de la negociación. David Davis eludió este jueves ese "compromiso", ante las preguntas directas de los diputados."Los británicos han expresado su voluntad de salir de la UE y nuestro trabajo consiste en hacer cumplir ese deseo", aseguró Davis. El presidente de la Cámara de los Comunes, el conservador David Lidginton, informó que la primera lectura de la ley del Brexit será el próximo martes, y que el proceso de aprobación se extenderá por una proceso no superior al de cinco días lectivos.El laborista Chucka Umunna acusó directamente al Gobierno de Theresa May de "poner un bozal" a los diputados y actuar "como una dictadura electiva". "Lo que se consigue con esta ley y con este calendario es acallar la voz de los británicos expresada en el Parlamento", agregó. El texto legal (uno de los cuatro borradores que llegó a tener preparado el Gobierno antes de la sentencia del Supremo) faculta simplemente a la primera ministra a "notificar la intención de la salida" de la UE del Reino Unido, en cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 50.El líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, criticado por su condescendencia hacia el Brexit, anticipó ahora la posibilidad de concretar una alianza con el Partido Nacional Escocés (SNP) y castigar al Gobierno de May con una batería de enmiendas que retrase el trámite parlamentario y fuerce a la premier a una mayor transparencia en el proceso. El viraje de May hacia el 'Brexit duro', anticipando la renuncia a la integración en el Mercado Unico, reactivado la rebeldía incluso en sus propias filas e intensificado las fricciones internas entre los propios departamentos gubernamentales, por temor a un grave impacto económico.