Región:
Europa
Categoría:
Economía

Experimento finlandés

La República de Finlandia, situada en el noreste de Europa con una población estimada en 5,4 millones de habitantes, pone en marcha esta semana un experimento: concede una Renta Básica de 560 euros mensuales sin condiciones.

Los beneficiarios, 2.000 ciudadanos que en noviembre se encontraban sin empleo, fueron seleccionados por sorteo, sin considerar su poder económico y se encuentren o no trabajo en este tiempo. No la tienen que declarar, no la van a perder bajo ningún cambio en su situación. La iniciativa despierta tanto detractores, quienes ven la medida como proteccionista y económicamente ruinosa a la larga; como defensores, quienes la consideran un paso importante para proteger a los ciudadanos ante la precarización del empleo frente al aumento del uso de las nuevas tecnologías para realizar tareas cada vez más diversas.

El país nórdico, en el año del centenario de su independencia, abre debate sobre el modelo de financiación del Estado del Bienestar. Es decir, persiguen conocer si los ciudadanos estarían dispuestos a renunciar a ciertas prestaciones sociales a cambio de tener garantizado un ingreso mensual. O si están dispuestos a pagar más impuestos -la presión fiscal en ya es una de las más altas de Europa- a cambio de la mencionada Renta Básica.

Mientras Suecia le dijo “no”, por un 77% a favor del rechazo en referendum celebrado durante junio pasado, a una Renta de 2.250 euros mensuales, expertos advierten que la implantación de una Renta Básica sólo puede ser asumida por un país si la acompaña de una fuerte subida de impuestos y de un recorte de otros gastos, cosas en los que no todos los ciudadanos parecen estar bien dispuestos.

En el siglo de su independencia Finlandia forma parte de una región que pasó de económicamente atrasada a liderar los baremos internacionales en educación, igualdad, innovación o transparencia. Solo Dinamarca supera a Finlandia en la tabla de países con mejor calidad de vida de la Unión Europea, los salarios medios se encuentran entre los más elevados de la Unión superando los 3.600 euros al mes.

La sociedad finlandesa registra una impresionante metamorfosis a lo largo del último siglo hasta transformarse en una nación próspera e igualitaria, a menudo envidiada por sus avances socioeconómicos, que hoy pretende sentar precedentes en un concepto político y económico que propone un modelo general del Estado y de la organización social, un modelo según la cual el Estado provee servicios en cumplimiento de derechos sociales a la totalidad de los habitantes de un país: el Estado de Bienestar.