Región:
América
Categoría:
Política

El papa Francisco está muy preocupado por crisis en América

Francisco manifestó su preocupación por los “conflictos” sociales, económicos y políticos en la Argentina, Venezuela, Brasil y Bolivia al recibir a los miembros de la presidencia del Consejo Episcopal Latinoamericano (Célam)

El papa Francisco expresó esta semana a la directiva de laComisión Episcopal Latinoamericana, su preocupación por la crisis política, económica y social que enfrenta Venezuela.

"Le preocupan las elecciones en Estados Unidos (EE UU) por la falta de una atención más viva a la situación social de los más pobres y excluidos, así como también los conflictos sociales, económicos y políticos de Venezuela, Brasil, Bolivia y Argentina", indica una nota de prensa oficial, suscrita por monseñor Leonidas Ortiz, secretario general adjunto del Celam.

Además, el pontífice se mostró preocupado por las carencias del pueblo haitiano y la falta de diálogo de las autoridades de los países que comparten la isla, Haití y República Dominicana, a fin de encontrar una solución legal a los migrantes y desplazados.

El papa Francisco recibió el pasado 19 de mayo a la presidencia del Celam, a quienes pidió implementar la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, sobre todo lo concerniente a la labor de los laicos en la vida pública de sus naciones.

Según informó el Celam, durante la audiencia el Papa señaló que desde hace 50 años o más se viene diciendo que "esta es la hora de los laicos", pero parece que se ha parado el reloj.

Desabastecimiento en Venezuela:

El diario ABC de España recoge algunos testimonios de venezolanos que muestran la imagen más descarnada de la penuaria que sufren a diario, en un reportaje de Jorge Benezra.

Venezuela, el país de la abundancia petrolera, se enfrenta desde hace años alargas colas para conseguir leche, aceite, harina o medicamentos, sufre cortes diarios de electricidad y agua y sus habitantes se lo piensan mucho antes de visitar ciertas zonas por la inseguridad y la escalada del crimen.

"El país se enfrenta al empobrecimiento creciente de su población por la aceleración de la inflación, el desabastecimiento, el deterioro de los servicios públicos y la caída sostenida de la actividad productiva", señala un reciente informe de la Academia de Ciencias Económicas venezolana. Pero, más allá de informes y cifras, es el testimonio de los venezolanos el que nos describe la imagen más descarnada de la crisis sufrida por el este país.

El diario destaca la historia de Carolina Velásquez, un ama de casa de cuarenta años, quien vive con su esposo, vendedor de verduras, y sus dos hijos en los alrededores del popular mercado Guaicaipuro. La conocimos en unalarga cola donde llevaba más de cinco horas para comprar toallas sanitarias, harina de maíz y jabón para fregar.

"Somos gente trabajadora, no somos ricos, pero en toda mi vida solo había hecho cola para pagar y ahora tengo que hacer cola para ver si logro comprar",señala indignada mientras a nuestro lado se oye un grito de indignación: "¡Se acabó la comida!".

El estudio Condiciones de Vida en Venezuela (Encovi), publicado en el mes de marzo y elaborado por las universidades Central de Venezuela, Simón Bolívar y la Católica Andrés Bello, revela que un 12% de los encuestados hace dos o menos comidas al día.

La publicación revela que las penosas condiciones de vida no solo son para los nativos venezolanos. Otra de las historias es la de Dolores Goris Aller, una española de origen que llegó hace 50 años al país. Está a la espera de que llegue uno de sus hijos de vuelta del supermercado, a ver qué ha podido traer.

No tiene pensión venezolana porque la kafkiana burocracia del país extraviaron sus documentos y tampoco cuenta con pensión española porque abandonó el país siendo muy niña. Vive de lo poco que puede traerle su hijo, licenciado en ciencias políticas que hace trabajos eventuales. "Acá teníamos de todo, nunca imagine que llegaríamos a esta situación de miseria. Siempre le dije a mis esposo que no me marcharía de esta tierra y mira: no tenemos nada ahora ni para comer", comenta Dolores

Maduro niega la realidad: "En Venezuela no hay hambre, pasamos un momento difícil pero el pueblo tiene acceso a sus biene",aseguró. Y es cierto que el proceso bolivariano todavía tiene seguidores, incluso entre quienes soportan infernales colas para casi nada.

Los venezolanos están tan afectados por la situación que muchos funcionarios como José Montilla, que trabaja en un ministerio, aprovecha los cinco días de libranza a la semana decretados por el Gobierno para ahorrar energía para vender productos en el mercado negro:«Es la única manera de poder llegar al fin de mes y hacer la compra, este es el socialismo que tenemos y que nos dejó el difunto», explica.

No solo falta comida, falta de todo. María Machado cuenta que lleva semanas buscando un repuesto para arreglar su nevera que se averió por los constantes cortes de luz que impuso el gobierno. El Comité de Afectados por los Apagones informa de que en los últimos noventa días ha habido 8.250 cortes de luz en todo el territorio nacional.

Y en las calles la frase que más se escucha es "Acá tiene que pasar algo, no entendemos por qué el pueblo no reacciona". Y en efecto, aún no ha llegado la gran manifestación masiva que espera la oposición. Pero, aunque a menor escala, las protestas son diarias y extendidas a todo el territorio nacional.