Región:
América
Categoría:
Política

Sin Trump ganó el debate en el cruce de candidatos republicanos

Las menciones a Donald Trump, favorito en las encuestas y el gran ausente de la noche, dominaron los primeros compases del debate principal entre los aspirantes republicanos a la Presidencia

Una de las normas básicas de todo reality show es que la emoción no decaiga. Y si algo sabe Donald Trump es de participar en reality shows de éxito. Así que, cuando parecía que las primarias republicanas estaban empezando a quedar decididas, con una victoria cada día más probable de Trump, éste decidió elevar el tono del reality en el que ha convertido la política del partido conservador de EEUU.

Consecuencia: Trump no apareció ayer en el debate que celebró la cadena de televisión Fox News debido a su oposición a que lo moderara la periodista Megyn Kelly.

Sin Trump el debate como espectáculo perdió mucho. Pero ganó como debate, que es algo que hasta ahora no se ha producido en las primarias republicanas, en las que, cada vez que más de dos candidatos aparecen en un estrado, parece desencadenarse un concurso a ver quién dice la barbaridad más grande, lo que redunda en detrimento del ala más centrista-y centrada-del partido.

Desaparecido el líder, la pelea se centró entre el segundo y el tercero en las encuestas: los senadores de origen cubano Ted Cruz y Marco Rubio, respectivamente. Ambos se jugaban mucho. Rubio está totalmente atascado en el tercer puesto por intención de voto a nivel nacional, con su popularidad totalmente congelada en niveles del 10%-12% desde hace dos meses, y necesita romper ese techo para convertirse en un candidato viable. Por su parte, Cruz precisa acabar de liquidar a Rubio para convertirse en el único rival de Trump.

Así que los dos no se anduvieron por las ramas. Rubio dejó de lado el 'buenrrollismo' de su campaña y acusó a Cruz de "mentir" cuando éste insistió en que su posición con respecto a la inmigración ilegal no ha cambiado. Cruz, que tiene unas propuestas totalmente inflexibles con los indocumentados, perdió su habilidad dialéctica, que ha sido la clave de su lenta pero sostenida subida en las encuestas desde hace meses.

Entretanto, Jeb Bush -el otrora favorito que ahora lucha por su supervivencia política-, y John Kasich -ex gobernador de Ohio que se ha convertido por sorpresa en la última esperanza del ala centrista republicana frente a Trump, Cruz y Rubio-demostraron que suplen su falta de carisma con algo que, hasta la fecha, parece poco efectivo para convencer a los electores de Iowa: conocimiento de los temas de debate.