Región:
Mundo
Categoría:
Política

Aumenta la tensión en Medio Oriente

A las tensiones por la ejecución de un prominente clérigo chiita se suma la ruptura de relaciones diplomáticas de Arabia Saudita con Irán. "Venganza divina", es la amenaza que arrojó Iran contra Arabia y que provocó el anuncio.

También avivó el conflicto que unos manifestantes enfurecidos atacaran la embajada saudita en Teherán. Esta disputa es solo el último ejemplo de las malas relaciones entre estas dos potencias musulmanas, que se encuentran en lados opuestos de varios de los conflictos que afectan a su región, geopolítica, ideología política y petróleo; además de la situación sobre otros países del Golfo como Siria, Irak y Yemen. El conflicto se extiende y suma a la escalada la reacción de Bahréin y Sudán quienes siguieron los pasos de Arabia Saudí y cortado relaciones diplomáticas con Irán, mientras que Emiratos Árabes Unidos (EAU) ha rebajado sus lazos a nivel de encargado de negocios. Pero los efectos más graves de la crisis entre las dos potencias del golfo Pérsico no son diplomáticos, sino geoestratégicos. Al aumento de las tensiones sectarias se suma el riesgo de que ambos rivales eleven su guerra por intermediación (proxy war) en los distintos conflictos que les enfrentan en la región. De Siria a Yemen y de Irak a Bahrein, cabe esperar un recrudecimiento de la lucha. La decisión de Manama (capital de Bahrein) es sobre todo simbólica ya que sus vínculos con Teherán eran prácticamente inexistentes. Enfrentada desde la primavera árabe a una revuelta liderada por la mayoría chií, la familia real bahreiní (suní) acusa a Irán (chií) de interferencia en sus asuntos internos y de respaldar a varios grupos opositores. Desde el pasado octubre, ha retirado a su embajador en la República Islámica y expulsado al encargado de negocios iraní. Como resultado de los cinco años de protestas, Bahrein sobrevive gracias a la ayuda financiera de Arabia Saudí, que tiene un millar de soldados desplegados en ese Estado-isla. También Sudán es cada vez más dependiente de Riad (capital de Arabia Saudita), cuya generosidad ha contribuido a su distanciamiento de Teherán. EÁU, con más recursos económicos (y mayores vínculos comerciales con Irán), se ha limitado a rebajar las relaciones a nivel de encargado de negocios (una diferencia sutil, pero que facilita la revocación de la medida). Se debe esperar cómo actuarán otros miembros del Consejo de Cooperación del Golfo, en especial Kuwait y Qatar, ya que Omán, cuyo embajador se ha reunido este lunes con el presidente del Parlamento iraní, trata de mantener el equilibrio entre las dos potencias regionales. La Liga Árabe ha anunciado que se reunirá a petición de Arabia Saudí. Ahora, a la gravedad de la decisión saudí de ejecutar al clérigo chií Nimr Baqr al Nimr, le han hecho el juego los ultras iraníes repitiendo el peligroso juego del ataque a la embajada rival (como ya hicieran tras los disturbios de La Meca de 1987, que llevó a la ruptura de relaciones hasta 1991). Aunque el Gobierno del pragmático Rohani -en la recta final del levantamiento de las sanciones nucleares- se ha apresurado a frenar a los descontrolados, el cierre de los (escasos) canales de comunicación entre los dos países sólo puede dificultar aún más el imprescindible diálogo para desbloquear los conflictos en los que ambos se encuentran implicados. Al igual que en Bahréin, el adalid del islam chií y el abanderado del islam suní apoyan a bandos opuestos en las guerras de Siria, Yemen e Irak, así como a facciones políticas distintas en Líbano. Poco después de anunciar la ejecución del jeque Al Nimr el pasado fin de semana, Arabia Saudí puso fin al precario alto el fuego que aceptó en Yemen hace tres semanas. Riad, que el pasado marzo lanzó una campaña aérea para frenar a los rebeldes Huthi, a quienes percibe como peones de Teherán, puede encontrarse con que en el contexto actual los iraníes deciden hacer realidad un apoyo que la mayoría de los observadores consideraban más moral que efectivo. La nueva crisis también proyecta malos augurios para la nueva ronda de conversaciones de paz sobre Siria, donde Irán apoya al Gobierno de Bachar el Asad, mientras Arabia Saudí financia a los rebeldes que intentan derribarle. De momento, el rifirrafe diplomático ya está distrayendo la atención de la lucha contra el Estado Islámico (ISIS). Si no se logra detener la escalada, todos estos factores conducen a un aumento de la inestabilidad en la región. ¿Cuáles son las diferencias entre sunitas y chiitas? Uno de los motivos más fuertes que ponen a prueba la tirantez en el conflicto entre Arabia Saudita e Irán La división se remonta al año 632 y la muerte del profeta Mahoma, que derivó en una pugna por el derecho a liderar a los musulmanes que, en cierta forma, continua hasta el día de hoy. Y es que si bien ambas ramas han coexistido por siglos, compartiendo muchas creencias y prácticas, sunitas y chiitas mantienen importantes diferencias en materia de doctrina, rituales, leyes, teologías y organización Sus respectivos líderes también acostumbran competir por influencia. Y de Siria a Líbano, pasando por Irak y Pakistán, muchos conflictos recientes han enfatizado o incluso agravado esta división, rompiendo comunidades enteras. ¿Quiénes son los sunitas? Los sunitas son mayoría entre los musulmanes -se estima que entre el 86% y el 90% pertenecen a esta corriente- y se ven a ellos mismos como la rama más tradicional y ortodoxa del Islam. De hecho, el nombre de suní, o sunita, proviene de la expresión "Ahl al-Sunna": la gente de la tradición. En este caso, la tradición hace referencia a prácticas derivadas de las acciones del profeta Mahoma y sus allegados. Así, los sunitas veneran a todos los profetas mencionados en el Corán, pero particularmente a Mahoma, quien es considerado el profeta definitivo. Y los subsecuentes líderes musulmanes son vistos como figuras temporales. Y la tradición sunita, que tiene su máxima expresión en Arabia Saudita, también propugna un sistema legal islámico claramente codificado, así como la pertenencia a una de cuatro escuelas legales. ¿Quiénes son los chiitas? Los chiitas iniciaron como una facción política: literalmente "Shiat Ali" o el partido de Ali. El Ali en cuestión era el yerno del profeta Mahoma y los chiitas reclaman su derecho, y el de sus descendientes, a liderar a los musulmanes. Ali murió asesinado como resultado de las intrigas, violencia y guerras civiles que marcaron su califato. Y a sus hijos, Hassan y Hussein, se les negó lo que ellos consideraban su derecho legítimo de sucederlo. Se cree que Hassan fue envenenado por Muawiyah, el primer califa -es decir, líder de los musulmanes- de la dinastía Umayyad, mientras que su hermano Hussein murió, junto a varios miembros de su familia, en el campo de batalla. Estos eventos están detrás del concepto chiita de martirio y de sus rituales de duelo y la fe chiita también se caracteriza por un distintivo elemento mesiánico. Y los chiitas también cuentan con una jerarquía de clérigos que practican una interpretación abierta y constante de los textos islámicos. Se estima que los chiitas actualmente suman entre 120 a 170 millones de fieles, aproximadamente una décima parte de todos los musulmanes. Son la mayoría de la población en Irán, Irak, Bahréin, Azerbaiyán y, según algunos estimados, Yemen. Pero también hay importantes comunidades chiitas en Afganistán, India, Kuwait, Líbano, Pakistán, Qatar, Siria, Turquía, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.