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Sociedad

Difunden discurso original de la rendición de Japón en 1945

En ella el emperador Hirohito anuncia la rendición de Japón y el fin de la Segunda Guerra Mundial

Un discurso de cuatro minutos y medio que pronunció el emperador Hirohito al finalizar la Segunda Guerra Mundial y que ha repercutido en toda la historia moderna de Japón regresó a la vida en formato digital.

La voz de Hirohito — casi inaudible debido a la mala calidad del sonido— fue transmitida por radio el 15 de agosto de 1945 para anunciar el fin de la guerra.

La Agencia de la Casa Imperial difundió el sábado la versión digital del sonido original, anticipando el 70 aniversario del discurso. La voz del emperador resulta más clara, levemente más aguda e intensa, pero un japonés de hoy tendría dificultades para comprender el lenguaje críptico empleado por Hirohito.

"El lenguaje era extremadamente difícil", dijo Tomie Kondo, de 92 años, quien escuchó la transmisión de 1945 en una sala de monitoreo de la emisora pública NHK, donde trabajaba como lectora de noticias.

"Está bien escrito si uno lo lee, pero me temo que no muchos comprendieron lo que dijo", afirmó. Los problemas de recepción y la mala calidad del sonido agravaron el problema.

"Sé de gente que pensaba que había que seguir luchando más que nunca", dijo Kondo. "Creo que el discurso sería incomprensible para los jóvenes de hoy".

Todos los japoneses conocen el tramo del discurso en el que Hirohito dice que está dispuesto a "soportar lo insoportable y sufrir lo insufrible" en aras de la paz, una frase reiterada constantemente en las noticias y los dramas sobre la guerra.

Al escuchar esa parte hace 70 años, la gente comprendió la situación, dijo Kondo, pero el resto es poco conocido, porque el texto fue escrito deliberadamente en un lenguaje críptico para darle autoridad y poder de convicción al pedir al pueblo que comprendiera la rendición de Japón.

El día que el general MacArthur perdonó la vida al emperador de Japón:

MacArthur convenció a Washington de que matar al emperador de Japón impondría grandes responsabilidades sobre el Gobierno norteamericano, incluyendo una fuerte inversión de recursos. "Necesitaría un millón de soldados en refuerzos para llevar a cabo una acción semejante. Habría que instaurar un Gobierno militar, y surgirían guerrillas en todas partes".

En su lugar, propuso reconstruir el país a imagen y semejanza de EEUU, cambiando la sociedad medieval por un Estado democrático con una Constitución moderna regulada por un Gobierno elegido democráticamente. El primer ministro, Hideki Tojo, y otros seis miembros fueron juzgados y ejecutados. Hirohito se salvó.