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Europa
Categoría:
Política

Indignadas de España asumen el poder en Madrid y Barcelona

Manuela Carmena ya es alcaldesa de Madrid y en Barcelona, Ada Colau, activista de 41 años que lucha contra los desahucios, se convirtió en la primera mujer que asume el máximo cargo de la ciudad

España muestra desde ahora un nuevo mapa político municipal con un giro a la izquierda tras las elecciones del pasado 24 de mayo para las alcaldías de los 8.122 ayuntamientos del país, al obtener cuatro grandes ciudades, Madrid, Barcelona, Valencia y Zaragoza.

Manuela Carmela, del partido Ahora Madrid, cercana a Podemos, pero apoyada por los socialistas, será la nueva alcaldesa de la capital española, mientras que Ada Colau, del grupo BComu, también con Podemos, apoyada por distintas coaliciones como los nacionalistas de Ezquerra Republicana, es la nueva regidora de Barcelona.

En Barcelona, Ada Colau, activista de 41 años que lucha contra los desahucios, se convirtió en la primera mujer que asume el máximo cargo de la ciudad.

“Muchas gracias a la ciudadanía por hacer posible lo imposible”, dijo Colau, de la candidatura Barcelona en Común, quien tomó posesión en una ceremonia en la que los movimientos sociales fueron protagonistas y coparon la céntrica plaza Sant Jaume. Allí, miles de personas siguieron la investidura en una pantalla gigante.

El nacionalista de izquierdas, Joan Ribó, gobernará Valencia, la tercera ciudad de España con un coalición de varios partidos, donde Podemos se ha erigido como principal referencia para los gobiernos municipales.

El partido Podemos es ya la referencia y habrá que ver qué sucede en los próximos meses.

Podemos es lo que Syriza en Grecia, con su primer ministro Alexis Tsipras, ganador de las pasadas elecciones legislativas griegas, en enero de 2015, pero el líder de Podemos, Pablo Iglesias, va ganando poder.

Lo que sí es evidente que cuatro de las 10 ciudades más pobladas, Madrid, Barcelona, Valencia y Zaragoza, con 6,2 millones de habitantes, han pasado a manos de las candidaturas de la izquierda alternativa.

En noviembre habrá elecciones generales y los ciudadanos volverán a votar, con la diferencia de que para entonces sabrán cómo han funcionado los nuevos grupos políticos en los ayuntamientos de toda España.

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y la nueva agrupación de Izquierdas, liderada por Pablo Iglesias, Podemos, ha coaligado en gran parte del territorio español y se han hecho con un gran número de alcaldías en detrimento del gobernante Partido Popular (PP), que ha visto reducido su poder municipal a raíz de las elecciones de mayo.

Madrid, con Manuela Carmela, y Barcelona, con Ada Colau, simbolizan el cambio y tienen como protagonistas a movimientos ciudadanos y candidaturas de izquierdas, además Valencia, de Compromís, de tendencia radical, también de izquierda.

Lo mismo ocurre en Zaragoza, la cuarta ciudad española, con Pedro Santisteve, de Zaragoza en Común (ZEC, convergencia de izquierdas) como nuevo alcalde.

El PP se ha visto sólo, ya que con mayorías simples en muchas ciudades de España han quedado sin alcaldes ante las numerosas coaliciones de los socialistas con grupos de la izquierda radical.

El partido Ciudadanos, de tendencia más conservadora, también ha sido árbitro en la configuración de los nuevos ayuntamientos en España.

Pero ahora, tras varios meses de legislatura municipal y autonómicas, será muy importante la evolución del funcionamiento de todos los pactos y el compromiso de gran parte de los programas de cara a las vitales elecciones generales (legislativas) en noviembre próximo, con el PP todavía a la cabeza de las encuestas.

El partido gobernante en España pierde sin embargo terreno, hacia una posición política más radical en la izquierda como es Podemos o hacia una agrupación política como Ciudadanos, conservadora y liberal.

Podemos y Ciudadanos han sido claves en las formaciones de coaliciones para los nuevos gobiernos municipales que este sábado se constituyeron, con miras ya a las elecciones legislativas de noviembre próximo.

En las próximas semanas serán investidos los presidentes de los gobiernos autonómicos, en lo que también se percibirá un vuelco político importante en ese poder territorial y un retroceso del PP en las instituciones, al no obtener la mayoría absoluta y donde se volverán a dar cita coaliciones similares a las de los ayuntamientos.