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Sociedad

Lumbalgia: consejos de ortopedista mexicano para prevenirla

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Autor/es:
Por Miguel Sangineto
Fecha de publicación:
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Como la lumbalgia se confunde a veces con la ciática, hay que tener en cuenta que el dolor de la primera se limita a la región lumbar, mientras que el de la ciática se proyecta hacia los glúteos y las piernas

El dolor, la rigidez y la contractura en la zona lumbar, son los primeros síntomas de la lumbalgia. La región lumbar o la espalda es la más expuesta a las tensiones que suponen los movimientos bruscos del cuerpo o el levantamiento de objetos pesados, señaló José Hernández López, especialista en ortopedia del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) Yucatán.

Las contracturas musculares en esta zona son la causa de dolores de diverso grado, que pueden llegar a ser tan intensos como para que dificulten o hagan imposible, cualquier movimiento de esta región del cuerpo.

Como la lumbalgia se confunde a veces con la ciática, hay que tener en cuenta que el dolor de la primera se limita a la región lumbar, mientras que el de la ciática se proyecta hacia los glúteos y las piernas.

Puede deberse a múltiples factores como un esfuerzo excesivo o una mala postura. La columna lumbar es el segmento final de la columna vertebral y la zona que soporta más peso, por ello, las lesiones son más frecuentes.

Suelen producirse dentro de las 24 horas subsiguientes a una distensión o contractura de los ligamentos o a un arrancamiento muscular. Toda la zona puede sentirse adolorida y cualquier movimiento, como por ejemplo la tos, puede agudizar el dolor.

La mayor parte de las personas que padecen de dolor lumbar se recuperan en un tiempo que no suele superar los quince días; no obstante, si el daño producido en los músculos, en los ligamentos o en los discos intervertebrales es elevado, su curación se prolongará durante mayor tiempo.

Entre las causas más comunes de la lumbalgia, se debe tener presente que también pueden producirla algunas enfermedades, entre las que figuran algunas de naturaleza inflamatoria, como la espondilitis anquilopoyética, una artritis inflamatoria de la columna vertebral.

Muy persistentes son también los dolores que produce la osteoartritis tuberculosa, una lesión conjunta del hueso y de la articulación; además de la osteoporosis, siendo la causante de que la lumbalgia, en los ancianos, sea más aguda, debido a la fragilidad que han adquirido los huesos y a la afectación de la cara articular de éstos.

Además de estas dolencias, una caída, accidente, así como el aplastamiento de una vértebra, pueden producirla.

El tratamiento varía de acuerdo con su causa; para los dolores producidos por movimientos extremos de la espalda suelen bastar el reposo. La aplicación de calor sobre la zona lumbar, ya sea mediante una bolsa de agua caliente o rayos infrarrojos, los masajes especiales o la simple aplicación de bálsamos, también ayudan a desinflamar y calmar el dolor.

En cuanto a medicamentos, es necesario consular con su médico familiar para que le recete analgésicos o antiinflamatorios, si así lo requiriera.

Las personas propensas a padecer de lumbalgia deben tratar de mantener la espalda recta de manera constante y, en particular, cuando inclinan la espalda o levantan algún objeto de cierto peso; en este último caso, el esfuerzo debe hacerse de forma exclusiva con los brazos, sin doblar el tronco y flexionando las rodillas. También es válido este consejo para quienes realizan tareas que implican agacharse y levantarse de forma constante.

Ayudan a prevenir o evitarla algunos ejercicios físicos destinados a fortalecer la musculatura abdominal. Es conveniente dormir en una cama dura; los colchones excesivamente blandos obligan a la espalda a curvarse de forma poco natural.

Por último, es aconsejable que cuando se está muchas horas sentado trabajando en una oficina, mantenga la espalda totalmente recta.