Región:
México
Categoría:
Sociedad

Proponen en México controlar la conducta delictiva con psicología

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Autor/es:
Por Miguel Sangineto
Fecha de publicación:
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Entre las conclusiones se determinó que en el homicida el potencial de agresión es muy fuerte y es capaz de irrumpir de manera violenta, sin ningún control

Psicólogos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y de la Universidad de Salamanca, España, desarrollan un modelo de evaluación y diagnóstico de la personalidad delincuencial mexicana, informó Amada Ampudia Rueda, coordinadora del proyecto.

El proyecto se realizó con miras a proponer un tratamiento que coadyuve a disminuir y controlar la conducta delictiva, además de abonar en el conocimiento criminológico que permita prevenir la incidencia de delitos y aminorar los índices de reincidencia.

Ampudia Rueda señaló que se trabajó con internos de centros de readaptación social del país y se consideraron factores socio-demográficos, antecedentes familiares, tipo de delito, nivel de peligrosidad y actitud hacia la institución.

Este esquema de evaluación y diagnóstico se comenzó hace una década, con la aplicación y validación de diferentes pruebas de medición en el 10 por ciento de la población sentenciada de esos centros en cuatro estados de la República (Chihuahua, Sinaloa, Zacatecas y Michoacán) con mayor incidencia delincuencial.

“Evaluamos aproximadamente a cuatro mil 500 internos para determinar nivel de peligrosidad, reincidencia, tipo de delito y otras variables”, señaló.

Para la académica de la Facultad de Psicología (FP), hay que ser cautelosos en la definición de perfiles, porque se pueden volver un estigma.

Sin embargo, apuntó algunos rasgos: estudios de diferenciación indican que en un homicida está más afectada la función cognitiva que en un secuestrador y que hay variación en la construcción de la agresión.

En el homicida ésta puede ocurrir por un impulso directo; el potencial de agresión es muy fuerte y es capaz de irrumpir de manera violenta, sin ningún control.

El secuestrador es más calculador, manipulador, tiene mayor visión. Uno se exacerba de modo abierto, el otro también, pero se mantiene con un perfil más bajo.
Por su parte, las mujeres homicidas son más emocionales, pero también más explosivas. Agreden de manera exagerada porque tienen ese potencial.

“Pueden ser más verbales, pero también muy impulsivas. Tienen alteraciones cognitivas intensas, de reacción extrema, después de que aguantaron muchos años de agresiones’, indicó.

Los internos ubicados en el grupo de tráfico de drogas, que “normalmente no se drogan”, son dominantes, manipuladores, seductores.

Los sentenciados por robo son observadores, con características asociadas a la obsesión y la meticulosidad. Los violadores “son muy sensibles, frágiles”, agregó.

Los delincuentes de cuello blanco no expresan mucho sus emociones, son fríos, manipuladores, seductores y observadores. Tienen rasgos sociopáticos, son impersonales, no se conectan fácilmente con los otros y siempre buscan su beneficio.

Sin embargo, aclaró, no se puede estigmatizar y decir que todos los generadores de violencia son así. Al considerar estos perfiles hay que tener cautela para usarlos.

Con el modelo, prosiguió, se han contrastado estos grupos violentos con otros de seguridad pública para delimitarlos, pues es “muy delgada la línea” que separa a quienes se dedican “al bien y a la seguridad y de pronto caen del otro lado”.

Cabe destacar que la historia criminológica del sujeto, elaborada a partir de un cuestionario socio-demográfico y otros instrumentos de medición, indica que la conducta delictiva no es por generación espontánea, sino que es multifactorial. Los motivos de la incidencia y reincidencia son múltiples.