Region:
Argentina
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Tecnología
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Informados

¿Qué hacer con la basura?

  • La aprobación de este nueva Ley no quita responsabilidades a todos los que intervienen en el ciclo de vida de los residuos
    La habilitación permite a la ciudad incinerar los residuos urbanos que se generan en el distrito, bajo la técnica de termovalorización energética. La aprobación de este nueva Ley no quita responsabilidades a todos los que intervienen en el ciclo de vida de los residuos
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Argentina
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Tecnología
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Informados
Author/s:
By Enzo Moreira
Publication date:
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Si el mundo quiere hacer frente al cambio climático ¿por qué impulsar la implementación de medidas que ponen en duda alcanzar un desarrollo sostenible? La Legislatura de la ciudad de Buenos Aires aprobó la cuestionada modificación a la Ley de Basura Cero promulgada por éste mismo cuerpo en 2005.

La habilitación permite a la ciudad incinerar los residuos urbanos que se generan en el distrito, bajo la técnica de termovalorización energética.
La iniciativa implica la valorización térmica de los residuos transformando la materia en energía a través de combustión. Básicamente, en este punto nace la contradicción de la nueva norma. La quema de basura está prohibida por su antecesora que buscaba la reducción progresiva de los residuos sólidos urbanos estableciendo plazos y metas concretas: promover la reducción en la generación de residuos, la separación selectiva, la recuperación y el reciclado. La Ciudad de Buenos Aires entrega 6760 toneladas diarias, del cual el 49% es orgánico; 15% plástico y 14% papel y cartón. En promedio, cada dos segundos, el país produce una tonelada de basura y eso representa cerca de 16,5 millones cada año. En este marco, aunque parezca increíble, solo el 23% de la población separa la basura domiciliaria. Según datos del propio CEAMSE (Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado), en 5 años no habrá más lugar para enterrar los residuos en los rellenos sanitarios ubicados en áreas aledañas a la Ciudad Autónoma.
Actualmente existen alrededor de 1.440 plantas de termovalorización en el mundo repartidas entre Europa, Asia y Estados Unidos de Norteamérica con buenas experiencias y resultados en relación a la gestión de residuos sólidos urbanos (RSU). Pero, en algunos países como en México, donde recientemente se ha implementado esta política de tratamiento de desechos, diversas organizaciones ambientalistas se oponen a su instalación argumentando, entre otros aspectos, la violación de leyes nacionales en materia ambiental. También se muestran contrarios basándose en convenios internacionales, entre ellos el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, en vigor en México desde 2004. Y este descontento gana terreno en Japón, Austria, Holanda y Francia.
Por mucho que resulte sorprendente, el mundo aun parece estar dividido sobre cómo salvar esta coyuntura ¿qué hacer con la basura? Por un lado, se asegura que los sistemas de termovalorización son seguros e inocuos para el medio ambiente, pero, por otro lado, las organizaciones ecologistas critican su elevado coste y denuncian riesgos ambientales. Lo cierto es que en los últimos años la mayoría de los países han disminuido el uso de basurales a cielo abierto como disposición final de los residuos por diversos problemas ambientales que se pueden generar, como la contaminación por lixiviados (líquido resultante de un proceso de percolación de un fluido a través de un sólido).
Por más que muchos insistan en que esta tecnología no contamina, informes como los dispuestos por la ONG Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), se acumulan y coinciden en que la emisión de compuestos contaminantes como las dioxinas y furanos, dos partículas cancerígenas resultantes de la cremación de materia orgánica, son un riesgo latente. Las dudas están puestas en el correcto proceso de selección de basura. Este control debería agudizarse para que los hornos no emplean materia orgánica como combustible (y sea destinada a compost). A esta altura, el vocablo "termovalorización" denomina los procesos de incineración de residuos, donde el calor residual se utiliza para generar energía eléctrica. Se dice "termovalorización" en lugar de "incineración" en un intento por evitar el rechazo social.
 Llevar adelante la votación en las condiciones que la Legislatura ha decidido, tiene beneficios y riesgos, tanto ambientales como económicos. La medida debe ser evaluada nuevamente en función de las condiciones en las que se vayan a realizar las instalaciones y los controles sobre los gases, cenizas y escorias (sustancias tóxicas) que se emiten, que deben ser tratadas antes de liberarse a la atmósfera.

La aprobación de este nueva Ley no quita responsabilidades a todos los que intervienen en el ciclo de vida de los residuos, desde los fabricantes de productos que generan residuos hasta los consumidores y las autoridades.
Compartimos la entrevista que realizamos en Panorama ABC al director ejecutivo de FARN Andrés Nápoli.